Cada vez más hogares en Oaxaca dependen económicamente de una mujer. Lo que podría interpretarse como un avance en la autonomía femenina también revela una realidad más dura: miles de madres sostienen solas a sus familias. ¿el Estado está preparado para responder a esta transformación social o las jefas de familia siguen enfrentando solas el peso de la economía doméstica?
Datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que en Oaxaca existen 1,125,892 hogares, de los cuales 345,641 están encabezados por mujeres, es decir, casi 3 de cada 10 hogares dependen principalmente de una mujer. En la última década el fenómeno ha crecido, donde en 2010 se registraban poco más de 240 mil jefas de familia; lo que significa un aumento cercano al 31% en diez años.
Datos reflejados señalan que Valles Centrales lidera con más de 107 (107,505) mil hogares encabezados por mujeres, seguido por el Istmo de Tehuantepec con más de 57 (57,744) mil y la región de la Costa con más de 47 (47,120) mil.
Sin embargo, el problema no es sólo quién encabeza el hogar; Oaxaca se ubica entre los estados con mayor precariedad laboral para las mujeres, indicando que más del 60% de ellas enfrenta pobreza laboral, agregando también que cerca del 80% de las mujeres ocupadas en Oaxaca no cuenta con acceso a instituciones de salud, lo que refleja el peso de la informalidad laboral. Muchas de estas jefas de familia sobreviven en el comercio ambulante, el trabajo doméstico, pequeños negocios o actividades sin prestaciones ni estabilidad económica.
¿cómo impacta esta precariedad en la educación de sus hijos?, ¿cuántos jóvenes abandonan la escuela para apoyar la economía familiar?, ¿qué políticas públicas existen realmente para las jefas de familia que sostienen hogares enteros?
Aunque programas sociales federales y estatales como la Tarjeta Margarita Maza han buscado apoyar a madres trabajadoras y mujeres en situación vulnerable, organizaciones sociales advierten que los apoyos económicos no sustituyen empleos formales, acceso a guarderías, seguridad social y salarios dignos.