Oaxaca es el claro ejemplo que, en el país, el empleo crece, pero este en el terreno de la informalidad, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la entidad reporta 1,833,693 personas ocupadas durante el primer semestre de 2025, más del 98% de su población económicamente activa.
Lo que a simple vista podría parecer un horizonte laboral estable, refleja un trasfondo preocupante, el 78.5% de ellos, se ocupa en la informalidad laboral, lo que implica salarios inestables, nulo acceso a seguridad social, inexistencia de prestaciones, jornadas prolongadas y vulnerabilidad ante cualquier tipo de crisis.
Mientras que el mercado laboral forma, sigue perdiendo terreno, al corte del mes de julio, Oaxaca apenas registró 227 mil 947 empleos formales afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social, una pérdida acumulada de 7 mil 688 puestos de trabajo en los últimos 6 meses de 2025 en Oaxaca.
La plataforma México, ¿Cómo vamos?, colocó a Oaxaca entre los cuatro estados del país que más empleos formales perdieron entre enero y junio de 2025, además de ser 2ª entidad con peor desempeño en México en combatir la pobreza laboral, lo que ha contribuido que 6 de cada 10 familias, no les alcance para adquirir la canasta básica alimentaria para sus integrantes con el fruto de su trabajo.
Los estados con mayor informalidad laboral son también los que mantienen los niveles más críticos de carencias y desigualdad, en Oaxaca, el 74.3% de su población tiene carencia para acceder a la seguridad social, el 65.7% a servicios de salud y 55.2% a servicios básicos y vivienda.
La situación en Oaxaca evidencia la necesidad de políticas públicas efectivas, no basta con programas temporales, ferias de empleo o discursos vacíos, mientras el gobierno estatal destaca un supuesto auge, los datos muestran un deterioro en el mercado laboral formal y con ellos la calidad de vida de sus habitantes.