La Coordinación Municipal de Protección Civil y Bomberos de Salina Cruz mantiene activo un programa estratégico de capacitación en instituciones educativas de todos los niveles, con el firme objetivo de consolidar una cultura de la prevención que proteja la integridad de la comunidad escolar.

Importancia del proyecto
Al ser Salina Cruz un puerto industrial y pesquero clave en el Istmo de Tehuantepec, la región se encuentra expuesta de manera constante a diversas amenazas naturales y antrópicas, lo que vuelve indispensable que tanto alumnos como docentes dejen de ser espectadores pasivos y se transformen en agentes activos de su propia seguridad. Estas jornadas de adiestramiento buscan mitigar los riesgos derivados del desconocimiento, enseñando a la población estudiantil a identificar zonas seguras, diseñar rutas de evacuación eficientes y reaccionar con total templanza ante cualquier contingencia.
La relevancia de estas intervenciones radica en la vulnerabilidad geográfica de la costa de Oaxaca, una zona históricamente afectada por fenómenos meteorológicos de gran impacto como huracanes, tormentas tropicales, inundaciones y vientos de fuerza de tormenta, además de registrar una de las actividades sísmicas más altas de todo el país.

Acciones clave en los planteles educativos
Durante los talleres presenciales, las brigadas de rescate y bomberos instruyen al personal administrativo y a los alumnos sobre cómo interpretar los sistemas de alerta temprana, la importancia de realizar simulacros realistas y la correcta activación de los protocolos de emergencia antes, durante y después de un desastre. Recientemente, estas actividades atendieron con éxito a la comunidad de la Escuela Secundaria Gabriel Ramos Millán (ESFI) en sus dos turnos, demostrando el alcance y el compromiso de las autoridades por cubrir la mayor matrícula escolar posible en el municipio.

El impacto a largo plazo de esta iniciativa trasciende las paredes de las aulas, ya que los conocimientos adquiridos por los niños y jóvenes actúan como un efecto multiplicador dentro de la sociedad civil. Cuando un estudiante aprende a mantener la calma, a cortar los suministros de energía de forma segura o a estructurar un plan de contingencia básico, traslada de inmediato este aprendizaje a su núcleo familiar y a su entorno vecinal, logrando que los hogares de Salina Cruz estén mejor preparados de manera autónoma. De este modo, la inversión de tiempo en la educación preventiva escolar no solo reduce significativamente las cifras de accidentes o pérdidas humanas en los planteles durante una crisis real, sino que edifica una sociedad mucho más resiliente frente a los desafíos que imponen el cambio climático y la dinámica de la naturaleza en la región costera.