"Ahí tengo su urna, todos los días le prendo sus velas, me gusta pensar que viene a verme porque las velas se prenden mucho y pareciera que está jugando; la verdad, siento que está aquí conmigo, sé que está en el cielo, pero siento que él esta acá; mi Zeus para mí fue todo, lo sigue siendo, es mi niño, mi angelito, ese amor que nunca me pido nada y me entregó muchísimo", compartió Neftalí Fernández Reyes.

La pérdida y el duelo son inevitablemente complementarios, pero cuando se trata de un integrante de la familia, el proceso puede resultar severamente difícil; para la joven Neftali Fernández Reyes su historia de perdidas comenzó con una gatita preñada, en mal estado, incluso con la cola mutilada, que decidió adoptar; tras nacer sus crías "Zeus" de inmediato se ganó su corazón, pero lamentablemente a mediados de septiembre de 2026, se convirtió en la segunda vela que cada año colocará en su ofrenda para mascotas, así como en su primera experiencia con el servicio funerario para animales de compañía.
DE LA BUSQUEDA AL HALLAZGO SIN VIDA: CASO ZEUS
"Lo encontré en un terreno baldío, le cortaron su patita y lo torturaron, siento que él no merecía eso, debió haber fallecido conmigo; puse una denuncia ante Fiscalía para saber quién le hizo eso, con el corazón, espero encontrar al culpable que le hizo eso a mi gato", compartió Neftalí.

"Zeus" llevaba 5 años con Neftalí, recién había comenzado un tratamiento veterinario y tras su desaparición lo buscó a través de redes sociales, en los alrededores de la zona donde vive, una semana después: el 15 de septiembre de 2026 lo encontró sin vida en un terreno baldío.
La conexión que Neftalí tenía con Zeus era profunda y especial; su perdida removió una pérdida de hace 5 años: su gato "Romeo", a quien cada 27 de octubre en el marco de la conmemoración o creencia del retorno de los animales de compañía fallecidos, cercano al "Día de Muertos", le coloca su traste favorito con comida, agua, velas y flores; a diferencia de Zeus no pudo tenerlo ni en cenizas.
"Lo que más me duele es que no encontré el cuerpo de Romeo, él desapareció, no supe más, lo busque y lo busque, entonces no sé si falleció, si sigue vivo o si encontró una familia, y la verdad es que me duelen mucho las partidas de mis dos gatitos", explicó.
PERDER A UNA MASCOTA TAMBIÉN ES PERDER FAMILIA

"Lamentablemente murió tenía una enfermedad que podemos nombrar leucemia de gatos, traté de rescatarlo, di hasta lo imposible por mantenerlo con vida, sin embrago, fue en vano, fueron muchas operaciones, tratamiento, pero yo tenía la esperanza de poder rescatarlo; llegó el momento en el que el veterinario me dijo: ya no hay más que hacer, tenemos que dormirlo; tuve la oportunidad de tener un servicio funerario para mi gatito, a mí me causó mucha emoción, después de esa tristeza, fue como encontrar un poco de esperanza", externo Jair.
Jair Ponce, a los 25 años pudo cumplir su sueño de niño "tener una mascota": a Simba, sin embargo, tras 7 años de vivir a su lado y una serie de tratamientos veterinarios una enfermedad terminal lo arrebató de su lado. Para él, el duelo se vivió desde otro ángulo, pero no por ello fue menos difícil, con "Simba" experimentó por primera vez el proceso de un servicio funerario para mascotas.

"Al final del día es una perdida y va a doler, sin embargo, si tengo la certeza que los duelos son diferentes de una muerta natural a una violenta o de mala fe, por eso hay que hacer campañas para concientizar que los animales son seres vivos, no hay porqué odiarlos, son indefensos. También puedo decir que después de perder a mi gatito, yo ya no quise tener otra mascota porque si dejo una herida, un dolor, y ya no es reemplazable; la mayoría me decía: a los tres, cuatro meses o al año, por qué no tratas de adoptar, pero yo siento que las mascotas no se adoptan, llegan, y más los gatitos, ellos sienten tu energía y llegan", finalizó Jair.
Si bien, Jair no está cerrado en volver a recibir en su vida a una mascota, frente al proceso emocional por el que atravesó y que aún está trabajando, prefiere esperar un poco hasta que otro gatito lo elija, como él dice.