Operadores del transporte público en Tepic enfrentan jornadas de hasta 17 horas al volante, entre tráfico, calles deterioradas, inseguridad y desgaste físico, condiciones que también provocan retrasos y afectaciones para los usuarios que dependen diariamente de este servicio.
Carlos Adrián Talamantes González, operador de la ruta Cantera-Hospitales, comienza a trabajar antes del amanecer y puede permanecer detrás del volante prácticamente todo el día. "Lo regular, entramos de 4:59 hasta las 10 de la noche. Son máximas 17 horas aquí sentados en el volante", explicó.

El tráfico alarga recorridos y retrasa a usuarios
Además de las extensas jornadas, los operadores enfrentan congestionamientos que modifican constantemente los tiempos de recorrido; uno de los puntos que más complicaciones genera es el cruce ferroviario de la calle 21 de Febrero, donde una unidad puede permanecer detenida durante varios minutos.
"Cuando está el tren atravesado, duramos hasta media hora, 40 minutos ahí parados", señaló Talamantes González; a ello se suma el tráfico en las horas de mayor circulación: "En la hora pico, se pone el tráfico hasta 15, 20 minutos de retraso, nos retrasamos, no podemos levantar gente cuando vamos retrasados, y dejamos el usuario".
Entre las unidades de la ruta deben mantener aproximadamente cinco minutos de separación, pero los congestionamientos dificultan conservar estos tiempos; el problema termina repercutiendo en los pasajeros que utilizan el transporte para llegar a sus trabajos, escuelas u otras actividades. "El usuario no tiene la culpa de que haga mucho tráfico por la cosa de la tapadera del puente, la verdad. Y mucha gente está renegando por eso, porque están llegando tarde al trabajo", reconoció el operador.
A los retrasos se agrega el deterioro de las calles, que también impacta en las condiciones mecánicas de las unidades, Talamantes explicó que los daños en la suspensión son frecuentes debido a los baches que encuentran durante los recorridos. "El vehículo se descompone de suspensión. Seguido anda con la falla de la suspensión. Aunque le podemos sacar un pozo, pero acabamos otro pozo", relató; estas averías también reducen el número de recorridos que una unidad puede completar durante el día: "Siempre perdemos una o dos vueltas, depende del vehículo, de la falla que tenga".

Inseguridad y falta de paradas complican el servicio
En el trayecto hacia el nuevo Hospital del ISSSTE, los operadores enfrentan además problemas de seguridad; de acuerdo con Talamantes González, ya se habrían registrado al menos dos intentos de asalto contra unidades que circulan por ese sector. "Sí, ya van dos veces que han tratado de asaltar las combis en ese pedacito, en ese tramo del ISSSTE", afirmó; el conductor aseguró que la situación ya fue reportada: "Ya hemos mandado eso con las autoridades, de que manden seguridad, pero pues no, nada más nada".
Otro punto de conflicto es la falta de paradas claramente definidas; según el operador, los pasajeros solicitan descender en distintos lugares y, cuando la unidad no puede detenerse en el punto solicitado, comienzan los reclamos. "No hay paradas y la gente se enoja", explicó. Incluso, dijo, algunos usuarios amenazan con presentar reportes contra los conductores: "Nos quieren hacer, pues, denuncias ciudadanas por no bajarlos donde ellos quieren".

Las revisiones y exigencias para cumplir con los recorridos se suman al desgaste acumulado después de tantas horas al volante. "A veces movilidad nos trae en salsa", señaló Talamantes González, quien reconoció que el cansancio termina afectando físicamente a los operadores. "Y, pues, el cuerpo, nosotros no somos robot, se cansa el cuerpo", expresó; en algunas ocasiones, añadió, el agotamiento obliga a terminar la jornada antes de completar todos los recorridos programados: "A veces nosotros el cuerpo, pues nos sentimos cansados y nos salimos una vuelta antes".
Las largas jornadas, el tráfico, los desperfectos mecánicos, la inseguridad y la falta de infraestructura adecuada forman parte de las condiciones que enfrentan diariamente los operadores del transporte público en Tepic; problemas que también se reflejan en mayores tiempos de espera, retrasos y dificultades para quienes dependen de estas rutas para trasladarse por la ciudad.
