El sueño de adquirir una vivienda propia se aleja cada vez más para miles de familias del Estado de México. Mientras los precios de las casas continúan aumentando año con año, los ingresos de los hogares avanzan a un ritmo mucho menor, generando una brecha que dificulta el acceso a una propiedad, especialmente para los sectores medios y populares.
De acuerdo con la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), el encarecimiento de la vivienda continúa en 2026. Durante el primer trimestre del año, el valor de las viviendas adquiridas mediante crédito hipotecario aumentó 8.7 por ciento a nivel nacional. En el Estado de México, la variación anual fue de 5.7 por ciento, mientras que la Zona Metropolitana de Toluca registró un incremento de 5.2 por ciento y el Valle de México de 5.1 por ciento. Entre los municipios mexiquenses destacó Zumpango, con una apreciación de 7.6 por ciento.

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Créditos insuficientes ante el aumento del mercado inmobiliario
Aunque los ingresos de los hogares mexicanos han mostrado mejoras en los últimos años, éstas siguen siendo insuficientes frente al acelerado encarecimiento de la vivienda.. En los La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 señala que el ingreso corriente promedio trimestral de los hogares fue de 74 mil 162 pesos, equivalente a poco más de 24 mil pesos mensuales deciles medios, donde se concentra gran parte de las familias de nivel socioeconómico C y D, los ingresos oscilan entre 15 mil y 21 mil pesos al mes.
Con estos niveles de ingreso, adquirir una vivienda representa un desafío cada vez mayor, ya que una familia tendría que destinar varios años completos de salario para cubrir el costo de una casa promedio, sin considerar gastos básicos como alimentación, transporte, educación y servicios. Esta situación se agrava debido a que los precios de los inmuebles continúan aumentando. De acuerdo con la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), durante el primer trimestre de 2026 el índice de precios de la vivienda nueva registró un crecimiento anual de 9.1 por ciento, mientras que la vivienda usada reportó un incremento de 8.3 por ciento.
El principal problema no es únicamente él aumento de precios, sino la pérdida del poder adquisitivo de las familias. Aunque existen opciones de financiamiento mediante créditos hipotecarios, los montos aprobados frecuentemente no alcanzan para adquirir viviendas ubicadas en zonas con acceso a empleo, transporte y servicios. En municipios como Toluca, Metepec, Lerma y Zinacantepec, la demanda impulsada por la conectividad con la Ciudad de México y proyectos como el Tren Interurbano ha contribuido a mantener la presión sobre los precios del mercado habitacional.
La combinación de viviendas más caras, salarios limitados y financiamiento insuficiente ha convertido la compra de una casa en una meta cada vez más difícil para las nuevas generaciones. Para miles de familias mexiquenses, tener vivienda propia ya no depende únicamente del esfuerzo y el ahorro, sino de un mercado que parece avanzar más rápido que sus posibilidades económicas.