Los productores de flor en la comunidad de San Francisco Putla, perteneciente al municipio de Tenango del Valle, enfrentan una severa reducción en su producción durante la temporada actual debido al exceso de agua por lluvias atípicas y a la proliferación de plagas derivadas del incremento en la temperatura global. Esta combinación de factores climáticos ha encarecido los costos de producción e impactado la solvencia financiera de las familias dedicadas tradicionalmente a este cultivo.
De acuerdo con testimonios de los floricultores de la zona, las variaciones térmicas han propiciado la propagación recurrente de hongos e insectos en las parcelas. Para combatir estas afectaciones, los agricultores deben recurrir al uso constante de insumos químicos, cuyos precios elevados reducen considerablemente el margen de ganancia de la cosecha.
Crisis económica frena la tradición florícola en San Francisco Putla
Aproximadamente el 30 por ciento de los floricultores de San Francisco Putla ha optado por abandonar definitivamente la actividad ante la falta de liquidez económica. Las pérdidas acumuladas por fenómenos meteorológicos extremas e insumos costosos han hecho insostenible la inversión requerida para mantener los campos de flor de temporada.
Esa disminución de la rentabilidad ha obligado a los agricultores a modificar sus dinámicas productivas para subsistir en el campo mexiquense. Muchos de los terrenos que anteriormente se destinaban al cultivo del cempasúchil y otras variedades ornamentales han sido reconvertidos para la siembra de hortalizas y verduras, principalmente brócoli y espinacas.

Efectos del exceso de agua en la cosecha de este año
Durante el presente ciclo agrícola, el exceso de humedad provocado por las intensas precipitaciones acumuladas pudrió parte de la raíz y debilitó los tallos del cempasúchil. El encharcamiento en las parcelas, sumado al brote de plagas fungosas, disminuyó el volumen total de flor disponible para comercializar de cara a las festividades de Día de Muertos. Los productores locales señalaron que las variaciones bruscas en el clima regional representan un desafío constante para la agricultura tradicional del Valle de Toluca, lo que pone en riesgo el abastecimiento local y la continuidad de una de las prácticas agrícolas emblemáticas del Estado de México.