Cuerpos de agua del Edomex enfrentan contaminación y caudales cada vez menores


La contaminación y la disminución de los caudales amenazan la permanencia de ríos y manantiales en el Estado de México. Lo que antes eran corrientes de agua que daban vida a los ecosistemas, hoy son, en algunos tramos, cauces con escaso flujo y receptores de aguas residuales. Las descargas contaminantes, la extracción excesiva y la falta de infraestructura para el tratamiento de aguas residuales agravan el deterioro de estos cuerpos de agua, mientras la pérdida de su calidad y disponibilidad pone en riesgo el equilibrio ambiental de las comunidades.

De acuerdo con la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), la entidad cuenta con 234 plantas municipales de tratamiento, con capacidad instalada de 12.128 metros cúbicos por segundo; sin embargo, la cobertura alcanza apenas 17.93 por ciento de las descargas de aguas residuales, evicenciando una brecha entre las aguas residuales generadas y la capacidad para sanearlas antes de que lleguen a ríos y otros cuerpos de agua.


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Descargas residuales agravan el deterioro

A decir de la doctora Verónica Martínez Miranda, investigadora del Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua de la UAEMéx, las descargas municipales y domiciliarias sin tratamiento adecuado llegan directamente a los cuerpos de agua y convierten a los ríos en colectores de aguas residuales.

El deterioro de los cuerpos de agua va más allá de la presencia de basura o los cambios visibles en su color, pues las aguas residuales pueden contener materia orgánica, microorganismos y sustancias químicas que alteran los ecosistemas y afectan a las especies que habitan en ellos. A esto se suma la falta de infraestructura suficiente y de un funcionamiento adecuado de las plantas de tratamiento, lo que permite que los contaminantes lleguen a los cauces. Además, la extracción excesiva y la disminución de los caudales reducen la capacidad de dilución de los ríos, agravando la contaminación y limitando el aprovechamiento del agua.

A nivel nacional, los datos de la Comisión Nacional del Agua también dan cuenta de esta problemática. En 2025, de los 636 sitios evaluados para conocer la calidad del agua superficial, 44.43 por ciento obtuvo semáforo verde, mientras que 29.82 por ciento fue clasificado en rojo por incumplir al menos uno de los indicadores analizados. 

La pérdida de calidad y la disminución del agua disponible afectan tanto a los ecosistemas como a las comunidades que dependen de estos recursos. Mientras continúen las descargas sin tratamiento, la extracción excesiva y las deficiencias en el saneamiento, los ríos y manantiales seguirán expuestos a un deterioro que compromete su permanencia y su importancia ambiental.




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