A partir de este martes entra en vigor de manera oficial el acuerdo emitido por la Secretaría de Educación Pública que regula y restringe el uso de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos en los planteles de educación básica de todo el país.
La medida, aplicable tanto en instituciones públicas como privadas, tiene como propósito central recuperar la concentración de los alumnos, fomentar la convivencia libre de distracciones digitales y proteger la salud mental de niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos asociados con el uso excesivo de redes sociales.
De acuerdo con los lineamientos establecidos, la restricción opera de forma diferenciada según el nivel escolar, priorizando el control estricto en las aulas de preescolar, primaria y secundaria.
Esquema de aplicación por niveles educativos
Para los estudiantes de educación básica, la disposición establece que los teléfonos y equipos electrónicos no deben utilizarse durante toda la jornada escolar, lo que incluye tanto las horas de clase como los periodos de receso. Los dispositivos deben mantenerse guardados o bajo la custodia de las autoridades escolares según la dinámica que determine cada comunidad.
En contraste, para los niveles de educación media superior y superior, la normativa adopta un enfoque flexible enfocado en el uso responsable, seguro y estrictamente académico, permitiendo que cada institución establezca limitaciones específicas de acuerdo con su contexto.

Excepciones y mecanismos de control
El marco normativo contempla excepciones específicas en las que se autoriza el uso de la tecnología. Entre ellas se encuentran los requerimientos pedagógicos indicados directamente por el docente, así como situaciones de emergencia personal, salud, discapacidad, accesibilidad o inclusión.
Asimismo, las autoridades educativas indicaron que las comunidades escolares, en coordinación con docentes y padres de familia, definirán los protocolos internos para el resguardo de los equipos y la evaluación semestral de la medida, con el objetivo de garantizar entornos propicios para el aprendizaje y la convivencia comunitaria.