Gatos negos en peligro ante mitos y supersticiones
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Gatos negos en peligro ante mitos y supersticiones

Por: SANTIAGO DANIEL BENÍTEZ
Toluca
Fecha: 03-11-2026

Cada otoño vuelve la misma leyenda: que el gato negro es mala suerte, que es familiar de bruja, que en Halloween alguien lo busca para un "trabajo"

La mala fama del gato negro no nació en México. Viene de la Edad Media europea, cuando se pensaba que estos felinos eran familiares de las brujas o incluso brujas transformadas. Esa imagen cruzó el Atlántico, se mezcló con el imaginario del Halloween importado y hoy convive, en calles mexiquenses, con creencias locales sobre limpias y rituales de mala fe.

LOS MITOS MÁS COMUNES ASOCIADOS A LOS GATOS

El gato negro funciona como un lienzo en blanco donde cada quien proyecta lo suyo: la bruja del cine, la noche de lo oculto, la mala suerte de la tradición popular. Algunas protectoras de animales lo resumen así: los gatos negros están asociados con Halloween desde hace siglos por supersticiones y mitos, y esa conexión con lo sobrenatural ha perdurado hasta nuestros días poniendolos particularmente en riesgo en estas fechas.

La superstición se sostiene en un puñado de creencias que se repiten de boca en boca en el imaginario colectivo, asi como en grupos de redes sociales como WhatsApp o Facebook:

  • Trae mala suerte: Que un gato negro se cruce en el camino sería un mal augurio. Es una creencia popular sin base real: el color del pelaje no cambia nada en la vida de quien lo ve pasar.
  • Es familiar de bruja: Herencia directa de la Edad Media. Hoy sigue vivo en el disfraz de Halloween, que presenta al gato negro como compañero inseparable de la hechicera.
  • En Halloween su sacrificio ayuda a rituales: Es el mito que más inquieta. Varias notas periodísticas señalan que esta idea circula desde hace décadas y que la evidencia que la respalda es muy limitada, aunque ha bastado para que refugios de todo el país frenen adopciones.
  • Son más agresivos o menos cariñosos: Es falso. Un estudio de la Universidad de California en Davis, citado en medios mexicanos, sugiere que los gatos de pelaje oscuro tienden a ser más dóciles y sociables.

Los especialistas en el ámbito esotérico lo expresan con claridad: Una superstición sobrevive porque cumple una función. Explica lo que no se entiende y da forma al miedo. El gato negro es perfecto para eso. Es sigiloso, nocturno, independiente y de color oscuro, justo los rasgos que una imaginación asustada puede leer como señal. A eso se suma la repetición: cada año los medios, las redes y los grupos de vecinos repiten las mismas advertencias, y cada repetición refuerza la impresión de que el peligro es cada vez mayor.


Desmontarlo no implica burlarse de la tradición. Implica separar la leyenda, que tiene valor cultural, de la creencia que termina lastimando a un animal que no hizo nada.



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