El avance de la mancha urbana sobre los humedales del Alto Lerma no amenaza un ecosistema; también pone bajo la lupa los permisos, inspecciones y sanciones relacionados con obras en zonas sujetas a protección ambiental.
Las Ciénegas del Lerma son un Área de Protección de Flora y Fauna con 3 mil 23.96 hectáreas y forman parte de los humedales reconocidos como sitio Ramsar. La Conanp señala que el área conserva apenas alrededor del 10 por ciento de lo que fue la laguna del Valle de Toluca.
Un caso reciente muestra las consecuencias de una vigilancia que ocurre después de la intervención. En mayo de 2026, la Profepa inspeccionó un predio en Capulhuac donde se realizaban trabajos de desazolve del río Acalote sin autorización en materia de impacto ambiental.
La dependencia documentó afectaciones en aproximadamente 7 mil 968 metros cuadrados de humedal, además del depósito de material sobre vegetación y derrames de aceite, por lo que impuso una clausura total temporal.

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Descargas que también ponen presión sobre el agua
El problema no se limita a las obras físicas. Durante 2025, el Gobierno federal convocó a más de mil empresas de la cuenca del río Lerma-Santiago para regularizar sus descargas de aguas residuales. Ese año, Profepa realizó 71 inspecciones y Conagua 22, acciones que derivaron en clausuras y procedimientos administrativos. También se destinaron más de 408 millones de pesos a infraestructura de tratamiento, restauración ecológica y control de descargas.
En el Alto Lerma existe además un caso concreto. En diciembre de 2025, Profepa clausuró en Almoloya del Río una lavandería industrial que descargaba aguas residuales a cuerpos de agua nacionales sin permiso de descarga y sin planta de tratamiento. La inspección también detectó que no contaba con las autorizaciones correspondientes de las autoridades competentes.
Para nuevos fraccionamientos, conjuntos habitacionales, comerciales e industriales en Lerma, el trámite municipal de factibilidad de agua potable, drenaje y alcantarillado exige presentar un proyecto de sistema de tratamiento de aguas residuales o un convenio con una empresa tratadora.
Para Verónica Martínez Miranda, profesora investigadora del Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua de la UAEMéx, los procesos actuales de tratamiento siguen siendo deficientes frente a la presencia de contaminantes. Explica que las especies nitrogenadas y fosfatadas pueden permanecer en el agua y generar una problemática ambiental persistente cuando no son eliminadas adecuadamente.
Por ello, antes de permitir nuevas construcciones o intervenciones alrededor de humedales y cuerpos de agua, señala que se requiere una gestión integral, enfocada también en aprovechar los medios y procesos naturales capaces de subsanar las deficiencias del tratamiento de aguas residuales. La protección del Alto Lerma, plantea, no debería comenzar después de detectar una afectación, sino desde la planeación, autorización y vigilancia de cada proyecto.