Exceso de velocidad, uso del celular y traslado de personas en bateas de camionetas son algunas de las conductas que incrementan el riesgo de accidentes viales.
La imprudencia al volante representa un riesgo para automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones en el Estado de México, donde las muertes por hechos de tránsito evidencian la necesidad de fortalecer la prevención y el respeto a las normas viales.
De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y agosto de 2026, la entidad acumuló mil 107 víctimas de homicidio culposo por hechos de tránsito, frente a las 969 registradas durante el mismo periodo de 2025, lo que representa un incremento de 14.2 por ciento.

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??Acciones inseguras
Entre las acciones inseguras que pueden provocar siniestros se encuentran conducir a exceso de velocidad, utilizar el teléfono celular mientras se maneja, ignorar los semáforos, invadir carriles, realizar rebases peligrosos y conducir bajo los efectos del alcohol.
A estas prácticas se suma el traslado de personas en la batea de camionetas, una situación que se observa en calles y carreteras. Viajar en la parte trasera de estos vehículos, sin asientos adecuados ni cinturones de seguridad, expone a los pasajeros a sufrir lesiones graves o morir ante una frenada repentina, volcadura o colisión, debido a que pueden salir proyectados.
El riesgo también aumenta cuando motociclistas circulan sin casco, transportan más pasajeros de los permitidos o realizan maniobras peligrosas entre vehículos. Estas conductas ponen en peligro tanto a quienes las realizan como a otros usuarios de la vía pública.
Ante este panorama, la vigilancia vial, la aplicación de los reglamentos, los operativos de alcoholimetría y las campañas de educación vial son fundamentales para prevenir accidentes.
Respetar los límites de velocidad, utilizar los dispositivos de seguridad y evitar distracciones son medidas esenciales para reducir los riesgos. La seguridad vial es una responsabilidad compartida y cada decisión al conducir puede marcar la diferencia entre llegar a salvo a casa o convertirse en una víctima de tránsito.