El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene la responsabilidad de garantizar atención médica a millones de personas en el Estado de México; sin embargo, su infraestructura y los recursos que administra contrastan con las carencias que enfrentan pacientes y trabajadores en las unidades médicas.
De acuerdo con la Memoria Estadística 2025 del Instituto, en la entidad hay 7 millones 692 mil 700 derechohabientes adscritos a unidades de Medicina Familiar, además de 82 unidades de este tipo, tres unidades mixtas UMF-UMAA, cinco unidades de especialidades y 18 hospitales. La capacidad hospitalaria también refleja la presión sobre el servicio, con 5 mil 212 camas, el IMSS dispone de aproximadamente 0.68 camas por cada mil derechohabientes. En cuanto al personal, los registros proporcionados reportan 7 mil 146 médicas y médicos, a los que se sumaron mil 123 especialistas recientemente, así como 9 mil 949 profesionales de enfermería.
Estas cifras equivalen aproximadamente a un médico por cada 930 derechohabientes y un profesional de enfermería por cada 773 personas. Detrás de estas cifras están pacientes que necesitan consultas, tratamientos y seguimiento, así como trabajadores que deben responder a esa demanda, incluso cuando faltan los recursos necesarios para hacerlo.

MÁS INFORMACIÓN: Trabajadores del IMSS alistan marcha nacional para el 30 de octubre
Plantón de dos semanas evidencia las carencias
En octubre de 2026, trabajadores de las unidades 220, 221 y 251 mantienen un plantón en Toluca y la zona metropolitana, mientras continúan laborando. Entre sus inconformidades están la falta de especialistas, medicamentos e insumos para atender a los pacientes, además de demandas relacionadas con sus salarios y condiciones laborales.
Las exigencias ponen sobre la mesa una pregunta sobre la capacidad institucional para garantizar los materiales, el personal y los recursos necesarios en sus clínicas y hospitales. No se trata únicamente de las condiciones de quienes trabajan en ellas, sino también de las consecuencias que las carencias pueden tener para los pacientes.
Un derechohabiente entrevistado para este reportaje relató que durante su tratamiento no recibió los medicamentos que necesitaba y tuvo que comprarlos por su cuenta. Su experiencia muestra cómo la falta de surtimiento puede trasladar parte del costo de la atención a las familias, pese a que cuentan con seguridad social.
El IMSS informó en marzo de 2026 un surtimiento de 97.7 por ciento de recetas en Medicina Familiar a nivel nacional. Sin embargo, ese porcentaje no permite conocer cuántos pacientes mexiquenses recibieron todos sus medicamentos a tiempo ni cuántos tuvieron que adquirirlos con dinero propio. Para 2026, el presupuesto programable del Instituto asciende a 1 billón 590 mil 308 millones de pesos a nivel nacional.
Cuando un paciente debe comprar sus medicamentos y el personal denuncia que trabaja sin los insumos necesarios, la responsabilidad ya no puede recaer en quienes necesitan atención ni en quienes la brindan, sino en la capacidad del Instituto para responder a sus obligaciones. La pregunta es cuánto de su infraestructura y presupuesto se refleja realmente en la atención que recibe la población y por qué, pese a esos recursos, siguen existiendo carencias que ponen en riesgo la oportunidad y la calidad del servicio.