Juguetes de madera mexiquenses enfrentan competencia de imitaciones chinas

Por: KARLA DEL VALLE
Toluca
Fecha: 28-10-2026

De generación en generación, desde sus abuelos hasta sus hijos, la elaboración de juguetes de madera ha formado parte de la historia familiar de Faustino González Escalona. Desde los ocho años aprendió este oficio en San Antonio La Isla, donde transformar la madera en carritos, aviones y matracas representa mucho más que un trabajo: es un orgullo y una tradición que busca mantener viva.

Con jornadas que comienzan desde temprano y terminan hasta entrada la noche, Faustino ha dedicado su vida a la artesanía. A lo largo de los años se ha visto cambiar el mercado y la manera de trabajar, por lo que los productores han tenido que innovar, crear nuevos diseños y elaborar artículos novedosos para atraer compradores.

El esfuerzo ha llevado sus piezas a otros estados del país e incluso a Estados Unidos y las Islas Canarias, donde sus productos son valorados por quienes reconocen el trabajo detrás de cada juguete.

Sin embargo, mantener este oficio resulta cada vez más complicado. Faustino señala que el encarecimiento de la madera y la competencia de los juguetes de plástico y productos de origen chino, afectan las ventas. Aunque producir cuesta más, aumentar los precios puede alejar a los compradores que encuentran opciones más económicas.



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Una tradición que lucha por mantenerse

Mariano Bonifacio Castro, artesano y representante de los artesanos del municipio, coincide en que las ventas han disminuido. El yoyo, el trompo, la pirinola y el balero siguen formando parte de la identidad de San Antonio La Isla, pero los productores deben ajustar sus precios para conservar a sus clientes y obtener alguna ganancia.

De acuerdo con información difundida por la Universidad Autónoma del Estado de México, la elaboración de juguetes y artesanías de madera sostiene a más de 600 familias de esta localidad. Además, el Congreso mexiquense declaró patrimonio cultural inmaterial las técnicas artesanales para elaborar juguetes tradicionales de madera, con el propósito de contribuir a su protección y conservación.

En la Plaza de las Artesanías, 54 artesanos del municipio cuentan con un espacio para exhibir y vender sus productos, donde está prohibida la pseudo artesanía para proteger el trabajo de los productores locales.

Para Faustino, conservar este oficio significa dar continuidad a una historia que comenzó con sus abuelos y que ahora busca transmitir a sus hijos, para que la madera siga convirtiéndose en juguetes y la tradición no se pierda entre el plástico y los altos costos.




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