La demanda de pan de muerto durante la temporada de Día de Muertos podría impulsar hasta 60 por ciento las ventas del sector panificador en el Estado de México; sin embargo, las panaderías tradicionales enfrentan dificultades para competir en precios con las grandes cadenas comerciales, que pueden ofrecer piezas por debajo de los 10 pesos.
Williams García, investigador del Centro de Innovación Gastronómica (CIG México), señaló que el incremento estacional representa una oportunidad para los productores locales, siempre que fortalezcan la calidad de sus ingredientes, las técnicas de elaboración y las características que distinguen su oferta. Explicó que una pieza de pan de muerto elaborada con buena materia prima puede comercializarse entre 15 y 20 pesos, un precio que considera accesible frente a las alternativas industriales.
Sostuvo que los pequeños establecimientos difícilmente pueden igualar los costos de producción de las grandes empresas, debido a sus volúmenes de elaboración. Por ello, consideró que la competencia debe centrarse en el sabor, la calidad de los insumos y la variedad de productos, en lugar de reducir precios para intentar igualar las ofertas de las cadenas.
Precios y calidad marcan diferencias
Agregó que, de acuerdo con su referencia sobre los costos de producción en Toluca y sus alrededores, los ingredientes básicos no han registrado incrementos generalizados, aunque el huevo tuvo un aumento de 11 por ciento. Consideró que este escenario puede ser aprovechado por los panaderos para mantener la calidad y ofrecer variedades con distintos rellenos y sabores.
Por su parte, Cinthya Camarillo, presidenta de la Asociación de Empresarios y Ciudadanos del Estado de México (ASECEM) Valle de Toluca y empresaria del sector de panadería y repostería, señaló que los establecimientos tradicionales mantienen procesos de elaboración e ingredientes que buscan diferenciarlos de los productos comercializados por grandes cadenas y negocios especializados.
La empresaria compartió referencias de precios que muestran diferencias entre establecimientos y presentaciones. En Maque, en Plaza Satélite, las piezas se ubican entre 70 y 130 pesos; en la panadería de El Palacio de Hierro, entre 90 y 160 pesos, y en Garabatos, entre 60 y 110 pesos. En L?Olivier Pastelería, en Metepec, el rango va de 75 a 130 pesos.

Pan de muerto gourmet supera los 200 pesos
En otros segmentos, las piezas de panaderías boutique y cafés de Zona Esmeralda, en Atizapán de Zaragoza, oscilan entre 85 y 150 pesos, mientras que en pastelerías finas de Interlomas, Huixquilucan, alcanzan entre 90 y 180 pesos. En propuestas de repostería de autor de esa zona pueden llegar a 200 pesos.
En Cielito Querido Café, los precios referidos van de 55 a 95 pesos; en obradores artesanales gourmet de Punta Norte y Galerías Metepec, de 80 a 140 pesos, y en restaurantes de alta cocina y hoteles boutique de Toluca y Valle de Bravo, de 120 a más de 250 pesos.
Camarillo consideró que existe espacio para los negocios tradicionales y las grandes cadenas dentro del mercado, siempre que cada uno conserve una propuesta propia. También llamó a los consumidores a considerar las diferencias entre productos, ingredientes y procesos de elaboración al momento de elegir.