Desde que se declaró la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) en el Estado de México, la entidad ha creado protocolos, fiscalías especializadas y unidades de atención. Pero la pregunta de fondo sigue abierta: ¿esas herramientas llegan a tiempo y se aplican bien cuando una mujer aparece sin vida?
El propio diagnóstico de la AVGM reconoce 441 carpetas rezagadas de delitos graves contra mujeres, correspondientes a investigaciones iniciadas desde 2015, además de saturación operativa de agentes del Ministerio Público y áreas periciales.
REVICTIMIZACIÓN COMO FALLA DE METODO
Una víctima no interactúa con "la Fiscalía" como una sola persona. Pasa por el MP, la policía de investigación, los peritos, el médico legista, las áreas de género, las unidades de atención, el personal administrativo y, eventualmente, fiscalías especializadas. Si uno de esos eslabones falla, la carpeta se detiene, y el tiempo importa para la vida y para la justicia.

La burocracia ministerial no siempre significa falta de voluntad individual. Hay servidores públicos comprometidos, pero trabajan dentro de una estructura saturada. Para la víctima el resultado es el mismo: una prueba que tarda, una diligencia que no se realiza, una carpeta que no avanza o una familia que tiene que convertirse en investigadora de su propio caso.
La revictimización no es solo un trato frío. Es también:
De acuerdo con Justine Rodriguez, representante del colectivo feminista Equalita, "La justicia también necesita trazabilidad." Si una mujer pasa por cinco instituciones y nadie sabe quién decidió no practicar una diligencia, la responsabilidad institucional se diluye.