El saneamiento del río Lerma enfrenta retos relacionados con la contaminación, la falta de presupuesto y la coordinación entre autoridades, academia, empresas y sociedad civil, señaló Elizabeth Victoria Díaz González, presidenta del primer Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Hidráulica, sección Estado de México.
La especialista consideró que la recuperación del río requiere acciones sostenidas y no intervenciones aisladas, debido a que las condiciones de contaminación vuelven a agravarse después de labores de limpieza que no cuentan con seguimiento.
Presupuesto y coordinación, retos para el río Lerma
Díaz González señaló que el problema del río Lerma involucra a distintas instituciones y que una de las dificultades es la disponibilidad de recursos públicos para implementar acciones de saneamiento.
Explicó que los recortes presupuestales pueden limitar las capacidades de dependencias como la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y, a partir de ello, los recursos disponibles para las comisiones estatales de agua y los municipios.
Planteó la necesidad de establecer esquemas de gobernanza en los que participen distintos sectores. Las autoridades pueden facilitar permisos para intervenir en zonas federales; la iniciativa privada puede aportar materiales o herramientas; la sociedad civil puede participar en las labores y la academia contribuir con conocimiento técnico para definir las alternativas.
No existe una solución única para la contaminación
Díaz González explicó que las descargas que recibe el río tienen diferentes componentes, por lo que no sería suficiente implementar un solo sistema de tratamiento para resolver toda la problemática.
Por ello, consideró necesario incorporar distintas disciplinas y también el conocimiento de las comunidades que habitan en las zonas relacionadas con el río.
La especialista advirtió que la capacidad natural de recuperación de los cuerpos de agua enfrenta una presión creciente por los niveles y la frecuencia de contaminación.
También señaló que algunas jornadas de limpieza tienen efectos limitados cuando no existe seguimiento. Explicó que puede ocurrir que un cuerpo de agua sea intervenido y que, un mes después, vuelva a presentar altos niveles de contaminación.
