El secretario general de la Sección 12 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) en Coahuila, Anastasio Gómez, negó que se registraran agresiones o enfrentamientos durante la reapertura de las instalaciones sindicales en Torreón y aseguró que el ingreso se realizó mediante el diálogo y acuerdos con parte de los trabajadores que mantenían el plantón desde el pasado 9 de octubre.
En entrevista, el dirigente afirmó que no hubo personas detenidas ni golpes y sostuvo que los trabajadores que participaron en las negociaciones aceptaron entregar el inmueble. Sin embargo, reconoció que algunas personas permanecían inconformes en el exterior y las identificó como integrantes del grupo que ha encabezado las protestas. Según su versión, se acordó respetar las manifestaciones a cambio de liberar las instalaciones para que la base trabajadora pudiera utilizar nuevamente su sede sindical.

Dirigencia buscó el diálogo
Gómez señaló que la dirigencia regional había buscado dialogar con los manifestantes desde días antes, pero aseguró que en un primer acercamiento, realizado aproximadamente 15 días atrás, se negaron a entregar el inmueble. Añadió que posteriormente otros trabajadores comenzaron a respaldar la recuperación de las oficinas, debido a que, afirmó, la mayoría de la base quería volver a contar con el espacio.
Sobre las exigencias del movimiento, el secretario general consideró que la demanda de destituir al dirigente nacional, Rafael Olivos, no puede resolverse mediante protestas, sino conforme a los procedimientos establecidos en los estatutos sindicales. También sostuvo que las movilizaciones han perdido participación y que, a su consideración, ya no responden únicamente a las inconformidades que dieron origen al movimiento.
Respecto al aumento salarial, Gómez explicó que el incremento fue resultado de acuerdos entre representantes sindicales y la dirigencia nacional, luego de que se consultara a los trabajadores sobre la propuesta. Afirmó que la inconformidad inicial se relacionó con la expectativa de obtener un aumento mayor, aunque reconoció que la mayoría buscaba mejores condiciones salariales.
En cuanto al artículo 136 bis, señalado por los manifestantes como una disposición represiva o una "ley mordaza", el dirigente rechazó esa interpretación. Explicó que, desde su perspectiva, la modificación establece límites a las sanciones sindicales, contempla distintos niveles de gravedad y permite a los trabajadores inconformes recurrir a mecanismos de revisión y derecho de réplica.
Finalmente, Anastasio Gómez llamó a la unidad de los trabajadores y defendió que las diferencias dentro del sindicato se resuelvan mediante el diálogo y los mecanismos internos. Sus declaraciones contrastan con las de trabajadores que participaron en el plantón, quienes denunciaron presuntas agresiones durante la reapertura de las instalaciones y señalaron que el ingreso ocurrió por la fuerza.