La vida volvió a los panteones de la Comarca Lagunera este 2 de noviembre, Día de Muertos. En Torreón, el Panteón Municipal número uno se llenó de colores, música y flores, pero también de nostalgia. Entre las tumbas, cientos de familias se reunieron para recordar a sus seres queridos, limpiar sus sepulturas y compartir momentos en su memoria.
Para Leticia Guerrero, esta fecha tuvo un significado especialmente difícil. El año pasado falleció su madre, Francisca, y este 2026 perdió a su hija, Leidy Marisol, de 35 años. Por ello, esta fue la primera ocasión en que acudió a visitar la tumba de su hija durante el Día de Muertos.
"Todos los días las recordamos, pero hoy venimos a visitar su cuerpo. Ellas siempre están en nuestros corazones, siempre están vivas", expresó.
Leticia acudió vestida de catrina. Explicó que quiso hacerlo como parte de la tradición mexicana, con la intención de que su madre y su hija fueran recibidas con alegría durante esta fecha en la que, de acuerdo con la creencia popular, los fieles difuntos regresan para visitar a sus familiares.
"Venimos porque sabemos que ellas están aquí, para que ellas sientan alegría de vernos, porque sabemos que ellas no se han ido, con todo el amor de nuestro corazón", compartió.
Las tumbas de Francisca y Leidy Marisol estuvieron rodeadas de familiares y amistades. Una bocina reproducía las canciones que más les gustaban, mientras sus seres queridos permanecían junto a ellas para recordar los momentos que compartieron en vida.
Como en estas sepulturas, en distintos puntos del cementerio se escuchaban melodías. Algunas familias llevaron sus propias bocinas, mientras otras contrataron músicos para interpretar las canciones favoritas de quienes ya fallecieron.

La música también forma parte de la tradición
Entre los pasillos del panteón se encontraba Julio Pargas, uno de los músicos que cada año acuden a ofrecer sus servicios durante esta fecha. Acompañado de dos compañeros, recorría las tumbas para interpretar las melodías que solicitaban los visitantes.
Entre las canciones más pedidas se encontraban Puño de Tierra, Te vas, Ángel mío y Cruz de Madera, temas que suelen acompañar los momentos de recuerdo y nostalgia de las familias.
Julio contó que lleva alrededor de 30 años trabajando en los panteones durante el Día de Muertos, una actividad que, asegura, también lo conecta con sus propias pérdidas.
"Sí sentimos lo que sienten los familiares de los difuntos porque también tenemos a nuestros difuntos. Se ponen tristes muchas veces", relató.
Mientras la música acompañaba a los visitantes, otras familias se dedicaban a limpiar las lápidas, retirar la maleza y colocar flores como cempasúchil, mano de león y nube para adornar las sepulturas. Los colores de los arreglos florales contrastaban con las estructuras de cantera y las cruces que forman parte del paisaje del cementerio.
En los panteones de la Comarca Lagunera, la música se ha convertido en una de las expresiones habituales del 2 de noviembre. Ya sea a través de bocinas o con músicos que recorren los pasillos, las familias encuentran en las canciones una manera de mantener presentes a quienes fallecieron.
Entre flores, fotografías y melodías, el Día de Muertos transcurrió como una jornada de convivencia y recuerdo, en la que también hubo lágrimas y nostalgia. Una fecha en la que, más allá de visitar una tumba, las familias buscan mantener vivo el vínculo con quienes siguen presentes en su memoria.