Arturo Gil de Jesús, habitante de la colonia Ignacio de la Llave, una de las zonas afectadas por las recientes inundaciones, continúa enfrentando las secuelas del desastre. Aunque recibió un primer apoyo oficial, el segundo ya no pudo obtenerlo: la información simplemente no le llegó a tiempo.
"...la otra semana fuimos cuando estuvieron en la Plaza Cívica dijeron que si tenía el número de las sillas no se que y no me dieron nada, la primera vez si me dieron, no me pidieron tanto requisito y ahora si...."
Don Arturo se dedica a la venta de fierro viejo para reunir algo de dinero y recuperar lo que perdió. Sin embargo, incluso las chatarreras de la zona también fueron golpeadas por el agua, lo que redujo sus ingresos y lo obligó a improvisar trabajos para sostenerse.
"... Como las chatarreras también deshizo todo y nada mas compraba entonces yo salia así a ver que trabajito hacia y sacaba para comer, porque el agua me dejo, todo bien..."
Hoy, entre montones de basura y escombros, recoge lo que puede: pedazos de metal, objetos que otros desechan pero que para él representan la posibilidad de un día menos difícil.
"... Sartenes de aluminio, es lo que ando juntando para sacar para comer porque todo perdimos allá en Ignacio de la Llave. .. yo me gano 100, 150, según lo que lleve y bajo bastante el fierro también , esta bien barato..."

Aun así, don Arturo no se rinde y continúa reconstruyendo su vida, pieza por pieza, igual que los objetos que rescata entre los restos de la inundación.