Los altares Zoques, están constituidos por una mesa de madera pero se colocan tres niveles: que simbolizan el cielo (o paraíso), el limbo y la tierra (o el inframundo), representando el viaje y ciclo de las almas.
El altar zoque es una ofrenda tradicional del Día de Muertos en Chiapas que combina la cosmovisión indígena con elementos católicos para honrar y recibir a los espíritus de los ancestros.
Como todos los altares, representa un puente de conexión entre el mundo de los vivos y el de los muertos, pero con elementos propios de la región.
Elementos del Altar Zoque
Los altares Zoques, están constituidos por una mesa de madera pero se colocan tres niveles: que simbolizan el cielo (o paraíso), el limbo y la tierra (o el inframundo), representando el viaje y ciclo de las almas.
"Un altar zoque debe llevar lo que es la fruta, tipo somé con lima y caña, la calabaza que tiene que estar presente, el papel picado antes era el papel normal que se hacía en casa, todavía lo buscan de repente".
Somé
El Somé o Enrame es una estructura decorada con ramas, frutas de la región, panes tradicionales y velas; simboliza la vida, la salud y la ofrenda mayor a la tierra.
Así como la gastronomía tradicional, en donde se colocan platillos como tamales, atol agrio, pan tradicional, dulces de jocote, garbanzo o manzanilla, además de bebidas como pozol y aguardiente.
"Las comidas los días que corresponden, las veladoras, en algunos lugares colocaban las cenizas, la cruz de ceniza o cruz de Cempasúchil, en la cultura zoque es el incienso, que es lo primordial".

Flor de Cempasúchil
Y no puede faltar la Flor de Cempasúchil, que guía con su aroma a las ánimas, además de dar color a las ofrendas. Asimismo, el sahumerio e incienso que sirven para dar la bienvenida y perfumar el camino de las ánimas.
"El aroma, es para llamar a nuestras almas y agradecerles que están dentro de la casa, que llegaron a visitarnos".
El primero de noviembre se dedica la ofrenda a las almas chicas, mismas que llegan el 31 de octubre a las doce del día y se retiran a la misma hora del día siguiente; y el 2 de noviembre se lo dedican a las almas grandes, las que llegan el primero de noviembre a las doce horas y se retiran a la misma hora del día 2.