Faltan los autores intelectuales
El 20 de octubre de 2024, fue asesinado después de oficiar una misa en San Cristóbal de las Casas, el padre Marcelo Pérez Pérez, caminaba por las calles del barrio Cuxtitali, cuando un sujeto le disparó antes de llegar a su camioneta. A bordo de una motocicleta dos sujetos fueron los artífices de este crimen.
"Consternados, tristes, un hombre entregado especialmente a la justicia, el como pueblos originarios era muy sensible a estos temas y siempre nos estaba motivando con su palabra de profeta", comentó el padre José Luis Espinoza Hernández, sacerdote de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez.
La conferencia del Episcopado Mexicano condenó este hecho violento, que acabó con la vida del luchador social tsotsil, quien fue una ferviente voz de la defensa de los pueblos originarios, sus derechos humanos y organizó múltiples marchas para pedir la voz. Al final lo silenciaron.

Hay dos detenidos, uno recibió una condena de 20 años de prisión
Por este crimen hay dos detenidos: Edgar "N", el autor material del asesinato del presbítero, en agosto del 2025, un juez federal le otorgó una pena de 20 años de prisión. Y Héctor "N", alias el chesman, uno de los líderes del grupo criminal Los Motonetos, fue detenido en octubre de 2025, a un año del asesinato, fue vinculado a proceso pero no ha recibido una condena.
Además, la Fiscalía General de la República, mantiene abierta una Carpeta de Investigación, ya que aún hay órdenes de aprehensión pendientes por cumplimentar, entre estas detenciones está pendiente la del autor intelectual.

El padre Marcelo tenía múltiples amenazas de muerte
El padre Marcelo Pérez, fue incómodo para la anterior administración, organizó una marcha por la paz que salió desde San Cristóbal de las Casas, hasta Tuxtla Gutiérrez, feligreses del pueblo creyente caminaron más de 63 kilómetros.
El padre Marcelo, desde 2015 tenía medidas cautelares de la CIDH y desde 2021 recibía amenazas de muerte por pedir que cesara la violencia, siempre denunció a los grupos del crimen organizado, el desplazamiento forzado, el reclutamiento de jóvenes de los pueblos originarios.
"Hay muchos muertos, muchos desplazados, muchos levantones, hay muchos que están refugiados en las montañas y eso es lo que preocupa, hay muchos que son reclutados, los jóvenes son reclutados por el crimen organizado, los jóvenes están en peligro de ser reclutados", detalló el padre Marcelo en su última manifestación en Tuxtla Gutiérrez.
Él mismo dijo que le habían puesto precio a su vida. Tenía las medidas de protección de defensores de derechos humanos, y aún así fue asesinado a quema ropa a unos metros de la iglesia donde oficiaba misa.

Su legado sigue presente
El 13 de septiembre, el padre Marcelo declaró que las tres Diócesis de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal y Tapachula se unían para levantar un movimiento que exigía paz en el Estado de Chiapas, cerca de 20 mil personas realizaron una caminata por la paz que terminó en el atrio de la iglesia de San Marcos, tras organizar esta marcha, cinco semanas después fue asesinado.
Hasta hoy no está detenido el autor o los autores intelectuales de este crimen, y el legado del padre Marcelo, sigue presente.
"La verdad no está detrás de un escritorio, la verdad está en Pantelhó, la verdad está en Chicomuselo, en Frontera Comalapa, en la sierra, ojalá el gobierno vaya allá para que vea, sabemos que no van sin Guardia Nacional porque corre riesgo su vida", fueron las palabras del padre Marcelo en aquella marcha que llegó desde San Cristóbal a Tuxtla Gutiérrez.