Este hallazgo no solo proporciona información sobre las prácticas rituales de los zoques
sino que también ofrece una ventana a las condiciones climáticas que enfrentaron en su época
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dio a conocer que el 6 de octubre de 2026, se reportó el hallazgo de 13 depósitos con aproximadamente 180 piezas arqueológicas en Cintalapa. Estas ofrendas fueron colocadas por peregrinos zoques entre los años 600 y 900 d.C. como parte de rituales dedicados a la petición de lluvia.
Durante este tiempo, la región experimentó sequías prolongadas, lo que motivó a los zoques a realizar peregrinaciones para solicitar lluvias a sus deidades y guardianes de la montaña. Los especialistas iniciaron un levantamiento topográfico de la caverna, registrando cada una de las ofrendas encontradas.
Arqueólogos localizaron las piezas arqueológicas en la cueva Mundo Zoque, ubicada en el ejido General Lázaro Cárdenas, en el municipio de Cintalapa.

Los vestigios habrían sido utilizados como parte de rituales relacionados con la petición de lluvias
El sitio había permanecido protegido por los habitantes de la comunidad, quienes conservaron los materiales prehispánicos hasta que fueron reportados al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El arqueólogo Josuhé Lozada Toledo explicó que el contexto del hallazgo resulta especialmente relevante porque las ofrendas corresponden a un periodo marcado por importantes alteraciones climáticas en Mesoamérica.
Entre los años 680 y 720 d.C. se registraron sequías prolongadas en la región. Esta información coincide con estudios de sedimentos realizados en lagos, cuyos resultados muestran una disminución de las lluvias durante ese periodo.

Jaguares, serpientes y murciélagos entre las ofrendas
Entre los materiales recuperados se encuentran piezas de cerámica decoradas con representaciones de jaguares, serpientes, murciélagos y tecolotes, animales vinculados simbólicamente con el inframundo, la lluvia, el agua y la vida.
También fueron localizados recipientes utilizados para quemar copal. El humo generado durante estos rituales habría funcionado como un medio de comunicación con las deidades y los antepasados.
El conjunto incluye además urnas funerarias, que serán sometidas a estudios químicos para determinar qué materiales fueron depositados en su interior y obtener más información sobre las prácticas rituales de quienes utilizaron la cueva.
Vasijas recolectaban gotas de agua de las estalactitas
Los investigadores encontraron algunas vasijas colocadas debajo de estalactitas, aparentemente con la finalidad de recolectar las gotas de agua que caían de estas formaciones.
Para los antiguos habitantes, este líquido habría tenido un carácter sagrado debido a su relación con la montaña, considerada un espacio vinculado con el origen y la creación.
El buen estado de conservación de las piezas se atribuye tanto al resguardo comunitario como a las condiciones naturales del sitio. Para acceder a la cueva es necesario realizar un descenso vertical de aproximadamente 10 metros, por lo que su exploración requiere equipo especializado.