LA VIOLENCIA SEXUAL CONTRA MENORES PUEDE OCURRIR EN ENTORNOS CERCANOS
La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes representa una de las formas más graves de vulneración de sus derechos. En México, se estima que más de 20 mil menores son víctimas de alguna forma de abuso sexual cada año, de acuerdo con información del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. Sin embargo, esta cifra podría ser mayor debido a la falta de denuncias y a los casos que permanecen ocultos.
Detrás de cada caso existe una infancia que puede quedar marcada por el miedo, la confusión y el silencio. Hay menores que no comprenden lo ocurrido, que temen hablar o que reciben amenazas y presiones para guardar el secreto. Cuando las familias descubren la violencia, comienza también una lucha para conseguir justicia, atención especializada y condiciones que permitan a la víctima recuperar la confianza.
EL PELIGRO NO SIEMPRE ESTÁ EN LOS DESCONOCIDOS
VIOLENCIA SEXUAL INFANTIL
90% DE LOS CASOS
SON COMETIDOS POR PERSONAS CONOCIDAS DE LA VÍCTIMA
¿QUIÉNES PUEDEN SER?
Familiares
Vecinos
Maestros
Personas cercanas al entorno cotidiano

Entre los posibles agresores pueden encontrarse familiares, vecinos, maestros o personas cercanas al entorno cotidiano. Esta realidad obliga a cambiar la manera en que se habla de prevención, porque advertir únicamente sobre el peligro de los desconocidos no es suficiente.
Las víctimas pueden encontrarse en todas las etapas de la infancia y la adolescencia, aunque se reporta una mayor incidencia entre los cinco y los 12 años.
La prevención debe comenzar con la educación y con una comunicación familiar que permita a niñas y niños expresar sus dudas, incomodidades y temores sin miedo a ser castigados o ignorados, señaló la psicóloga, Diana Loyo.
"Una manera de prevenir es precisamente hablar con nuestros niños, niñas y adolescentes. Muchas veces traemos ideas de que estos temas no se deben tocar porque son pequeños, porque no van a entender o porque les vamos a generar miedo. Pero cuando no hablamos, dejamos que otras personas les enseñen o que ellos tengan que descubrir por sí mismos qué está bien y qué está mal. La prevención comienza desde casa, desde la confianza, desde explicarles que su cuerpo es suyo y que nadie tiene derecho a tocarlo de una manera que les incomode. También es importante que sepan que pueden hablar con nosotros, que no van a ser regañados y que siempre vamos a escucharlos."
ENSEÑARLES A IDENTIFICAR EL PELIGRO
La comunicación familiar es una de las principales herramientas para prevenir la violencia sexual infantil. De acuerdo con las recomendaciones de UNICEF, es importante enseñar a niñas y niños a decir "no" y a comprender que aquello que les preocupa, les incomoda o les asusta no debe mantenerse en secreto.
También deben conocer los riesgos que existen en internet y las redes sociales, como el sexting, el grooming y los engaños con fines de trata de personas.
Esto no significa limitar la educación a prohibiciones, sino explicarles de manera clara, de acuerdo con su edad, qué conductas son inapropiadas y a quién pueden acudir si enfrentan una situación de riesgo.
No dejarles solos, supervisar sus actividades y mantener una comunicación cercana son medidas que pueden contribuir a detectar señales de alerta. Sin embargo, ninguna recomendación sustituye la responsabilidad de los adultos de proteger a los menores y actuar cuando existe una sospecha de violencia.

ESCUCHAR SIN CULPAR
Cuando una niña o un niño revela que ha sufrido abuso, la respuesta de los adultos puede influir en su proceso de recuperación. Poner en duda su palabra, responsabilizarlo por lo ocurrido o exigirle que guarde silencio puede aumentar el daño emocional.
La prioridad debe ser escuchar, brindar seguridad y buscar atención especializada. Las familias también necesitan acompañamiento para enfrentar las consecuencias de la violencia y conocer las vías institucionales para denunciar, puntualizó la psicóloga Diana Loyo.
"El día de mañana, si alguien llega y les dice algo que les incomoda, que les hace sentir mal o que les genera miedo, ellos tienen que saber que pueden acudir a nosotros. Tenemos que enseñarles que su cuerpo es importante, que nadie puede tocarlo sin su consentimiento y que no tienen que guardar secretos que les hagan daño. Pero también tenemos que aprender nosotros, como adultos, a escuchar. Si un niño nos cuenta algo, no debemos decirle que está inventando, que no pasó o que se calle para no tener problemas. Debemos creerle, protegerlo y buscar ayuda. La prevención también consiste en que ellos sepan que no están solos y que hay adultos que van a defenderlos."

UNA INFANCIA LIBRE DE VIOLENCIA
La prevención del abuso sexual infantil requiere educación, información y una comunicación cercana. También exige que las familias, las escuelas y las instituciones asuman la responsabilidad de proteger a niñas, niños y adolescentes.
Enseñarles que nadie tiene derecho a tocar su cuerpo de manera inapropiada, que pueden decir no y que deben acudir a una persona adulta de confianza si algo les incomoda o les provoca miedo, es parte de una formación que debe comenzar desde los primeros años.
Pero la protección no termina con una advertencia. También implica crear entornos donde las víctimas sean escuchadas, atendidas y acompañadas, sin importar quién haya cometido la agresión.
Porque una infancia no debería aprender a sobrevivir a la violencia. Debería tener la oportunidad de crecer con confianza, dignidad y la certeza de que los adultos harán todo lo necesario para protegerla.
