En redes sociales se ha difundido la versión de que el cempasúchil que actualmente se comercializa en macetas es de origen chino. Una afirmación que ha encendido las dudas de los consumidores y la preocupación de productores mexicanos, justo cuando esta flor se convierte en protagonista de las celebraciones de Día de Muertos.
Durante generaciones, el cempasúchil se ha cultivado principalmente para su comercialización en ramos, con tallos largos y flores destinadas a los altares y ofrendas.
En Veracruz detrás de esta producción hay familias que cada año preparan la tierra, siembran, cuidan y cosechan, muchas veces enfrentando costos elevados, tal es el caso de productores del municipio de Manlio Fabio Altamirano que desde hace más de 30 años, esta actividad ha significado parte del sustento anual incluso cuando las condiciones de mercado ponen a prueba la rentabilidad de su trabajo.
Pero detrás de la polémica del supuesto cempasúchil apócrifo, difundida inicialmente en redes sociales, hay una realidad que no siempre se explica, la flor ha cambiado sus formas de producción y comercialización. Floricultores veracruzanos aseguran que no necesariamente se trata de una flor extranjera, sino de variedades ornamentales y técnicas de cultivo distintas.
Pero mientras unos productores mantienen los métodos tradicionales, el mercado ha abierto espacio a una presentación distinta, plantas compactas, de colores llamativos y listas para decorar hogares y establecimientos.
Una modalidad que responde a nuevas preferencias de consumo y que requiere variedades ornamentales y procesos específicos de cultivo.
La transformación del mercado no tiene por qué significar una competencia entre productores tradicionales y quienes apuestan por nuevas variedades. Ambas formas de cultivo pueden abrir oportunidades, ampliar la oferta y beneficiar al campo mexicano.
El reto está en que esta innovación también genere mejores condiciones para quienes siembran, cosechan y comercializan la flor, ya sea en ramos o en macetas. Porque, entre nuevas variedades y formas de cultivo, el cempasúchil sigue reinventándose, mientras la tradición de adornar con su color los hogares y altares se niega a morir en este Día de Muertos.