ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA: UNA AMENAZA SILENCIOSA QUE PRESIONA AL SISTEMA DE SALUD
La enfermedad renal crónica puede avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes. Cuando el daño llega a etapas avanzadas, los riñones pierden la capacidad de filtrar adecuadamente la sangre y eliminar los desechos del organismo. En esos casos, la hemodiálisis puede convertirse en un tratamiento indispensable para mantener con vida a los pacientes, una situación que evidencia la importancia de la prevención, el diagnóstico oportuno y la capacidad de respuesta de los servicios de salud.
La hemodiálisis es un procedimiento que utiliza una máquina y un filtro especial para retirar de la sangre las sustancias de desecho, las toxinas y el exceso de líquidos que los riñones ya no pueden eliminar por sí mismos. Aunque permite sustituir parcialmente algunas de sus funciones y prolongar la vida, no cura la enfermedad renal. Además, implica sesiones de varias horas, generalmente varias veces por semana, lo que representa un desafío físico, económico y emocional para los pacientes y sus familias.

EL CONSUMO EXCESIVO DE AZÚCAR, UN FACTOR QUE NO DEBE IGNORARSE
El médico cirujano Lorenzo Castañeda Pacheco explica que el organismo obtiene glucosa a partir de los carbohidratos que consume mediante los alimentos. Esta sustancia es una fuente de energía; sin embargo, para que las células puedan aprovecharla adecuadamente, el cuerpo necesita insulina, una hormona producida por el páncreas.
"Cuando consumimos alimentos que contienen carbohidratos, nuestro organismo los transforma en glucosa, que pasa al torrente sanguíneo. A partir de ahí interviene la insulina, una hormona que permite que esa glucosa entre a las células para utilizarse como fuente de energía. El problema aparece cuando existe una alteración en la producción de insulina o cuando el organismo no responde adecuadamente a ella, porque los niveles de azúcar en la sangre pueden mantenerse elevados y provocar daños progresivos en distintos órganos".
La diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial se encuentran entre las principales causas de enfermedad renal crónica. Los niveles elevados de glucosa pueden deteriorar los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, mientras que la presión arterial elevada puede dañar sus estructuras de filtración. A su vez, la obesidad incrementa el riesgo de desarrollar diabetes e hipertensión.
El consumo frecuente y excesivo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados puede favorecer el aumento de peso y los trastornos metabólicos. Sin embargo, el daño renal no tiene una sola causa: también puede relacionarse con antecedentes familiares, enfermedades autoinmunes, infecciones, alteraciones hereditarias y el uso indiscriminado de ciertos medicamentos, incluidos algunos analgésicos.
"Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante mucho tiempo, comienzan a producirse alteraciones en el organismo. No solamente se afecta el metabolismo del azúcar; también pueden presentarse daños en los vasos sanguíneos y en órganos como los riñones. Por eso es importante identificar a tiempo estas alteraciones, realizarse estudios y mantener un control médico adecuado, antes de que aparezcan complicaciones que comprometan la calidad de vida".

VERACRUZ, ANTE EL RETO DE CONTENER LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS
VERACRUZ: ENFERMEDADES CRÓNICAS
DIABETES MELLITUS 336 MIL 862 PERSONAS
HIPERTENSIÓN ARTERIAL 345 MIL 526 PERSONAS
OBESIDAD 345 MIL 472 PERSONAS
FUENTE: SECRETARÍA DE SALUD DE VERACRUZ
Estos padecimientos representan un desafío para la salud pública, debido a que pueden coexistir en una misma persona y aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares y renales. No obstante, las cifras corresponden a registros de cada enfermedad y no deben sumarse como si se tratara de personas distintas, pues un mismo paciente puede presentar más de una condición.
ENFERMEDAD RENAL EN MÉXICO | 2025
2.3 MILLONES DE DERECHOHABIENTES CON ALGÚN GRADO DE ENFERMEDAD RENAL
85 MIL REQUERÍAN DIÁLISIS PERITONEAL O HEMODIÁLISIS
FUENTE: INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL (IMSS)
"El riñón cuenta con un sistema de filtración que permite eliminar sustancias que el cuerpo no necesita y conservar aquellas que son indispensables para su funcionamiento. Cuando ese filtro comienza a dañarse, puede perder progresivamente su capacidad para realizar esa tarea. En personas con diabetes, mantener la glucosa elevada durante periodos prolongados puede contribuir a ese deterioro. Por eso, el control de los niveles de azúcar y de la presión arterial es fundamental para reducir el riesgo de complicaciones".

DETECTAR A TIEMPO PUEDE CAMBIAR EL PRONÓSTICO
Uno de los principales problemas de la enfermedad renal crónica es que puede permanecer silenciosa en sus primeras etapas. Cuando aparecen manifestaciones como hinchazón, cansancio persistente, cambios en la cantidad de orina, náuseas o pérdida del apetito, el daño puede encontrarse avanzado. Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de esta enfermedad y requieren valoración médica.
Las pruebas de creatinina en sangre, la estimación de la tasa de filtración glomerular y el examen de albúmina en orina permiten evaluar la función renal e identificar alteraciones. Los estudios son especialmente importantes para quienes viven con diabetes, hipertensión u otros factores de riesgo.
En etapas avanzadas, los pacientes pueden enfrentar complicaciones como anemia, alteraciones en los huesos y minerales, problemas cardiovasculares e infecciones. También pueden experimentar dificultades relacionadas con el acceso vascular utilizado durante la hemodiálisis, además del desgaste emocional que implica acudir regularmente a las sesiones.
Ante este panorama, fortalecer la prevención, garantizar el seguimiento médico y contar con servicios suficientes para atender a quienes necesitan terapia de reemplazo renal resulta indispensable.
La enfermedad renal crónica puede avanzar sin dar señales hasta comprometer la vida. Controlar la diabetes y la hipertensión, mantener hábitos saludables y realizarse revisiones médicas puede ayudar a retrasar su progresión. Pero la prevención debe acompañarse de un sistema de salud capaz de ofrecer diagnóstico, medicamentos, personal especializado y tratamientos oportunos. Porque evitar que los riñones lleguen a fallar es tan importante como garantizar la atención de quienes ya dependen de una máquina para seguir viviendo.
