El robo de hidrocarburos mantiene presencia en la entidad
El robo de hidrocarburos continúa siendo un problema para Veracruz. Pese a los operativos de seguridad y las acciones de las autoridades para combatir este delito, las tomas clandestinas en la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex) siguen apareciendo en distintos puntos del territorio estatal, con afectaciones que van más allá de las pérdidas económicas para la empresa productiva del Estado.
Durante el primer semestre de 2026 se identificaron 94 tomas clandestinas en ductos de hidrocarburos, frente a las 88 registradas en el mismo periodo de 2025. Esto representa un incremento de 6.8 por ciento, de acuerdo con las cifras proporcionadas para este reporte.
La cantidad coloca a Veracruz en el lugar número 11 nacional por perforaciones ilegales en ductos de hidrocarburos. En promedio, se detectó una toma clandestina cada 46 horas, un indicador que evidencia la continuidad de esta actividad ilícita y los desafíos que enfrenta la vigilancia de la infraestructura energética.

El delito persiste pese a los operativos
Para el especialista en seguridad Carlos Ronzón Verónica, el problema no ha logrado contenerse y requiere una mayor coordinación entre las autoridades federales y estatales, pues, aunque la vigilancia de los ductos corresponde principalmente al ámbito federal, las consecuencias de esta actividad también repercuten en las entidades donde opera.
"el robo de combustible no ha disminuido, detrás de las perforaciones ilegales, permanecen grupos dedicados a esta actividad, la operación de estas redes requiere atención institucional y acciones coordinadas para impedir que continúen extrayendo y comercializando hidrocarburos de manera ilegal".
En este contexto, el gobierno estatal ha sostenido que se trata de un asunto de competencia federal; sin embargo, advierte que la permanencia de estos grupos representa un desafío para la seguridad y el control de los recursos energéticos en Veracruz.

Tihuatlán, escenario de un aseguramiento millonario
Uno de los hechos que evidenció la dimensión de este delito ocurrió en 26 de mayo de 2026, cuando la Fiscalía General de la República (FGR) aseguró 256 mil 828 litros de hidrocarburo en un inmueble ubicado en el municipio de Tihuatlán.
Durante el operativo también fueron detenidas 12 personas. El aseguramiento representó un golpe importante contra el almacenamiento ilegal de combustible y puso de manifiesto la capacidad de operación que pueden alcanzar las redes dedicadas al robo y manejo clandestino de hidrocarburos.
Por otra parte, los registros municipales muestran que esta problemática mantiene presencia en distintas regiones de Veracruz. Agua Dulce concentró 51 tomas clandestinas, mientras que Sayula de Alemán y Tierra Blanca reportaron ocho perforaciones cada uno. En Tuxpan se identificaron siete durante el mismo periodo.
Estas cifras reflejan que el fenómeno no se limita a una sola zona del estado y que existen distintos puntos donde la infraestructura de Pemex continúa expuesta a intervenciones ilegales.

Aumentan las perforaciones en ductos de gas LP
El panorama también resulta preocupante en los ductos destinados al transporte de gas licuado de petróleo (LP). Entre enero y junio de 2026, Veracruz registró 61 tomas clandestinas en este tipo de infraestructura, mientras que durante el mismo periodo del año anterior se contabilizaron 33.
La diferencia representa un incremento cercano al 85 por ciento, lo que muestra que el problema no se concentra exclusivamente en los ductos que transportan combustibles líquidos, sino que también alcanza otras redes estratégicas para el suministro energético.
Además de las pérdidas económicas y los daños a la infraestructura, estas conexiones ilegales representan un riesgo para las comunidades cercanas. Una perforación mal realizada o una fuga puede provocar incendios, explosiones y emergencias que ponen en peligro la vida de quienes habitan en las inmediaciones de los ductos.

Pemex, entre el robo de combustible y su crisis financiera
La persistencia del huachicol se presenta en un momento complicado para Pemex, empresa que enfrenta problemas financieros y operativos relacionados con su elevado endeudamiento, las necesidades de liquidez y los desafíos para mantener sus niveles de producción y la infraestructura petrolera.
Para Carlos Ronzón Verónica, el contexto obliga a revisar también el papel que desempeña la petrolera y las condiciones en las que opera, pues el combate al robo de hidrocarburos ocurre en medio de las dificultades que enfrenta la empresa para sostener sus actividades.
El analista plantea que Pemex enfrenta una situación que requiere revisar su funcionamiento y las condiciones que han debilitado su capacidad operativa. En ese sentido, considera que la empresa no puede analizarse únicamente desde el problema del robo de combustible, sino también desde sus responsabilidades financieras, administrativas y productivas.
"Cada toma clandestina implica una afectación adicional para una empresa que ya enfrenta importantes compromisos económicos y operativos. La extracción ilegal de hidrocarburos representa pérdidas, deterioro de instalaciones y recursos que dejan de ingresar a las finanzas de la petrolera".
En Veracruz, el huachicol continúa encontrando espacios para operar. Las 94 tomas clandestinas en ductos de hidrocarburos y el aumento de casi 85 por ciento en las perforaciones de gas LP muestran que el problema no está contenido. Detrás de cada conexión ilegal hay una infraestructura vulnerable, recursos públicos y energéticos comprometidos, y comunidades expuestas a riesgos que pueden convertirse en tragedias. El desafío no es solamente cerrar las perforaciones detectadas, sino impedir que vuelvan a abrirse.
