Los malos olores persisten en distintos puntos de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y hasta ahora, su origen no ha sido esclarecido públicamente. La situación ha generado preocupación entre habitantes y obligado a las autoridades ambientales a intervenir. La Secretaría de Medio Ambiente de Veracruz informó que trabaja en un dictamen para determinar qué está provocando los olores que han sido reportados durante las últimas semanas.
El problema vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento del sistema de drenaje y el tratamiento de aguas residuales en la región, aunque hasta el momento no existe una conclusión oficial que determine que las aguas negras sean directamente responsables de los malos olores.

El tratamiento de aguas residuales, bajo la lupa
Mientras se determina el origen del problema, uno de los puntos que genera cuestionamientos es el manejo de las aguas residuales que diariamente se producen en Veracruz ya que de acuerdo con el Programa Veracruzano de Medio Ambiente Estatal solamente 31.6 por ciento de las aguas residuales de Veracruz reciben tratamiento adecuado, una cifra que plantea interrogantes sobre la capacidad de saneamiento y la operación de la infraestructura existente.
El biólogo Carlos Butrón Valenzuela señala que en la zona conurbada existen cinco plantas de tratamiento y advierte que el funcionamiento de esta infraestructura resulta fundamental para evitar que las aguas residuales terminen contaminando cuerpos de agua.
La dimensión del problema también puede observarse en el volumen de agua que diariamente entra al sistema. De acuerdo con información de Grupo MAS, en Veracruz se generan aproximadamente 20 mil 168 litros de aguas residuales cada segundo.

Una infraestructura que recibe millones de litros
Entre las principales instalaciones se encuentra la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Zona Norte, que recibe aproximadamente 55 por ciento de las aguas residuales generadas por Veracruz y Boca del Río, provenientes de más de 96 colonias y fraccionamientos, de acuerdo con información de Grupo MAS. La operación de estas instalaciones resulta clave para el saneamiento de las aguas que circulan por el sistema de drenaje de la zona conurbada.

Sin embargo, especialistas advierten que la existencia de plantas de tratamiento no garantiza por sí misma que todo el volumen de aguas residuales esté siendo tratado de manera adecuada. Para Butrón Valenzuela, uno de los puntos que debe revisarse es qué ocurre con las aguas residuales desde que ingresan al sistema de drenaje hasta que finalmente son tratadas o descargadas.
¿Qué está provocando los malos olores?
En Boca del Río, la operación de los servicios de agua y saneamiento también ha sido motivo de cuestionamientos públicos ante problemas relacionados con el funcionamiento del sistema. La alcaldesa Mary José Gamboa ha señalado en distintas ocasiones situaciones relacionadas con la prestación de estos servicios.
No obstante, determinar si existe una relación directa entre estas deficiencias y los malos olores corresponde a las autoridades ambientales, que deberán establecer el origen de las emisiones y las condiciones en las que opera la infraestructura de saneamiento.
La investigación tendrá que considerar distintas posibilidades: desde fallas en drenajes y colectores, hasta problemas en plantas de tratamiento, descargas, actividades industriales u otros factores ambientales.