La red de corrupción y desfalco en SESVER

Por: Lizbeth Inclán
Veracruz
Fecha: 14-10-2026

Auditorías, contratos millonarios y cuestionamientos sobre el manejo de los recursos destinados a la salud en Veracruz


Durante la administración del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, los Servicios de Salud de Veracruz (SESVER) quedaron bajo cuestionamiento por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos destinados a la atención médica. 

De acuerdo con las cifras planteadas en la documentación de fiscalización, más de 3 mil millones de pesos fueron observados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el órgano federal encargado de revisar cómo se utiliza el dinero público. A estas revisiones se suman procedimientos y señalamientos relacionados con el manejo de los recursos estatales, que deben analizarse por separado para evitar duplicar montos o expedientes.


SESVER BAJO LA LUPA

MÁS DE 3 MIL MILLONES DE PESOS OBSERVADOS

AUDITORÍA SUPERIOR DE LA FEDERACIÓN (ASF)

Organismo federal encargado de fiscalizar el uso de los recursos públicos.



Las observaciones de auditoría no significan, por sí solas, que todo el dinero señalado haya sido robado o desviado. Se trata de recursos cuyo uso debe aclararse, comprobarse o justificarse ante las autoridades fiscalizadoras. Sin embargo, la magnitud de las cifras y el destino de los fondos colocan el caso en el centro del debate público: se trata de dinero destinado a un sector del que dependen miles de personas para recibir consultas, medicamentos, material de curación y atención hospitalaria.


Los expedientes pendientes y la responsabilidad de los funcionarios


Detrás de estos procedimientos se encuentra una pregunta fundamental: ¿quién tomó las decisiones sobre el dinero destinado a la salud y quién debe responder cuando los recursos no se encuentran debidamente justificados? La respuesta exige revisar contratos, expedientes de compra, facturas, entregas de insumos y responsabilidades administrativas, sin confundir las irregularidades detectadas con responsabilidades penales que todavía deban acreditarse.

La dimensión política del caso también obliga a examinar la relación entre la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) y la estructura administrativa de SESVER. En los señalamientos se menciona a Eleazar Guerrero Pérez, vinculado con el área financiera estatal, y a Jorge Eduardo Sisniega Fernández, quien encabezó la Dirección Administrativa de los Servicios de Salud de Veracruz. Para establecer responsabilidades individuales, es indispensable identificar las atribuciones de cada funcionario y las pruebas documentales que acrediten su participación en las decisiones cuestionadas. 


Proveedores bajo la lupa por contratos de insumos médicos


Entre los casos que requieren revisión se encuentra el de Araly Rodríguez Vez, señalada en información periodística por haber recibido contratos públicos para el suministro de bienes e insumos. Las cifras presentadas en el material de investigación refieren más de 100 millones de pesos en adjudicaciones directas relacionadas con dependencias como SESVER, la Secretaría de Seguridad Pública y el DIF estatal.

El punto central no consiste únicamente en cuánto dinero recibió un proveedor, sino en determinar si tenía la capacidad técnica, financiera y operativa para cumplir los contratos; si los bienes fueron entregados en las cantidades y condiciones pactadas, y si las dependencias comprobaron que el gasto correspondía a necesidades reales. La adjudicación directa es una modalidad de contratación permitida en determinados supuestos legales, pero debe estar debidamente justificada y documentada.

Por ello, las preguntas que deben responder las autoridades son concretas: ¿qué productos se compraron?, ¿cuánto se pagó por ellos?, ¿quién autorizó las contrataciones?, ¿existen constancias de entrega y recepción?, ¿y qué mecanismos se utilizaron para verificar la capacidad de los proveedores? Sin esas pruebas, no es posible concluir que una persona o empresa actuó como prestanombres o que incurrió en un delito.


Biodist y la concentración de las compras públicas


Otro de los proveedores mencionados en el material es Biodist, S. A. de C. V., empresa a la que se atribuyen contratos por más de mil 400 millones de pesos durante 2022 y 2023 para el suministro de equipamiento e insumos. La cifra plantea la necesidad de examinar cómo se distribuyeron las compras, qué procedimientos se utilizaron y si las condiciones de contratación garantizaron competencia, transparencia y precios adecuados para el erario.

Cuando una parte importante del presupuesto se concentra en pocos proveedores, la fiscalización debe revisar si existieron condiciones de competencia suficientes, si las empresas participantes cumplían los requisitos y si los productos adquiridos llegaron efectivamente a los hospitales y centros de salud. También es necesario distinguir entre el monto total de los contratos y el dinero efectivamente pagado, así como identificar cuáles operaciones fueron observadas formalmente por las autoridades.

El problema adquiere mayor relevancia cuando se trata de recursos públicos destinados a equipar unidades médicas y garantizar el abasto de materiales esenciales. La investigación debe establecer si las compras respondieron a las necesidades de los servicios de salud, si los bienes fueron entregados y si su adquisición produjo beneficios verificables para la población.

Propuesta de ampliación para contextualizar el testimonio, sin atribuirle declaraciones que no aparecen en la grabación:

El médico Éctor Jaime Ramírez Barba advirtió sobre las consecuencias que las deficiencias en el sistema de salud pueden tener para las familias, particularmente cuando los pacientes deben cubrir con sus propios recursos gastos que esperaban resolver mediante los servicios públicos. 

"La falta de medicamentos, materiales o tratamientos puede obligar a las personas a buscar alternativas en farmacias privadas, adquirir insumos por cuenta propia o destinar una parte de sus ingresos a continuar con su atención médica". 

En este contexto, el manejo de los recursos públicos no puede evaluarse únicamente a partir de balances contables. También debe examinarse si el presupuesto autorizado se tradujo en medicamentos disponibles, equipo funcional y atención oportuna. Cuando el sistema público no proporciona lo necesario, las consecuencias económicas recaen directamente en los hogares, sobre todo en aquellos que tienen menos posibilidades de pagar consultas, estudios o tratamientos particulares.


Del presupuesto observado a las consecuencias para los pacientes


Las cifras de fiscalización adquieren una dimensión distinta cuando se contrastan con las necesidades de los hospitales públicos. Cada contrato debe tener una finalidad verificable y cada peso destinado a la salud debe traducirse en bienes, servicios o infraestructura que respondan a las necesidades de la población.

Sin embargo, es importante precisar que las observaciones financieras, por sí mismas, no demuestran que cada peso cuestionado haya provocado una falta de medicamentos o una deficiencia hospitalaria específica. Para establecer esa relación se requiere comparar los expedientes de contratación con los inventarios, las entregas efectivas, los registros de abastecimiento y las necesidades reportadas por las unidades médicas.


La rendición de cuentas, una obligación pendiente


El caso de SESVER plantea un desafío que va más allá de una administración gubernamental: garantizar que los recursos públicos destinados a la salud cumplan su propósito. Las auditorías, los procedimientos administrativos y las investigaciones ministeriales deben avanzar hasta ofrecer respuestas documentadas sobre el destino del dinero y las posibles responsabilidades de quienes participaron en su ejercicio.

La transparencia no termina con la publicación de cifras ni con la apertura de expedientes. También exige informar qué se aclaró, qué irregularidades fueron acreditadas, qué recursos deben recuperarse y qué sanciones, si corresponden, fueron impuestas conforme a la ley.

Los más de 3 mil millones de pesos señalados en el material de investigación representan una cifra que exige explicaciones verificables. No obstante, el monto observado no debe presentarse como dinero definitivamente robado mientras no exista evidencia que lo demuestre. La prioridad es conocer el destino de los recursos, esclarecer las contrataciones y establecer responsabilidades con base en documentos y resoluciones oficiales.

Porque, cuando se trata de dinero público destinado a la salud, la rendición de cuentas no es un trámite burocrático: es una condición indispensable para recuperar la confianza ciudadana y garantizar que el presupuesto llegue a donde más se necesita, a los pacientes y a los hospitales que dependen de él.




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