Desde las tres de la mañana, cuando gran parte de la ciudad todavía duerme, en el callejón Tenoya comienza el movimiento entre cazuelas y guisos para preparar uno de los desayunos tradicionales de Veracruz: los tacos de guisado de "La Canasta".
Inicio de los tacos
La historia de este negocio comenzó alrededor de 1970, cuando el tío abuelo de la familia inició la venta a pie de calle, aprovechando que la zona era una terminal de camiones. Con el paso de los años, el negocio quedó en manos del padre de Jairo López Vidal, quien ahora continúa con la tradición familiar.
Innovación en el negocio
Hace un año, Jairo asumió las riendas del establecimiento y decidió modernizar el servicio sin perder el sabor que ha conquistado a varias generaciones. La venta dejó atrás los bancos improvisados y las comidas de pie para recibir a los clientes en un local con mesas, además de incorporar pagos con tarjeta, pedidos por WhatsApp y entregas a domicilio.

El trabajo comienza antes del amanecer. Jairo y su padre se encargan de preparar los guisos para que, alrededor de las ocho de la mañana, todo esté listo para recibir a los comensales. Cada jornada utilizan aproximadamente 30 kilos de tortillas y preparan alrededor de 20 kilos de carne, entre los distintos guisos.
Variedad de tacos
El menú ofrece una variedad de sabores caseros, como adobo de puerco, chicharrón en salsa de tomate, picadillo, bistec de res, pollo en barbacoa, pollo con rajas, asadura, rellena y longaniza con huevo, además de tortas y dobladitas de papa y chiles rellenos. Sin embargo, el taco de adobo sigue siendo el favorito de los clientes.
Para Jairo, el secreto no está solamente en las recetas, sino también en la experiencia y el sazón de quien cocina. Por eso, entre sus clientes hay familias que regresan desde hace tres o cuatro generaciones y que guardan recuerdos de aquellos desayunos compartidos con sus abuelos y padres.
Los tacos de La Canasta se pueden disfrutar de lunes a sábado, de ocho de la mañana a cuatro de la tarde, en el callejón Tenoya, entre las calles de la Hoz y Cañonero Tampico. Allí, cada taco lleva algo más que un guiso: una tradición que sigue pasando de mano en mano.