Menos del 50 por ciento de las personas diagnosticadas con cáncer acude a servicios de tanatología, pese a que el acompañamiento emocional puede ser fundamental para afrontar el miedo, la incertidumbre y los cambios que implica la enfermedad, señaló este lunes, 19 de octubre, Jacqueline Pizano Ramírez, psicóloga y tanatóloga.
Diagnóstico de cáncer
La especialista explicó que recibir un diagnóstico de cáncer representa un impacto emocional no solo para las pacientes, sino también para sus familiares, parejas e integrantes de su red de apoyo, quienes enfrentan sus propios temores durante el proceso.
Entre las principales emociones que experimentan las mujeres se encuentran el miedo, la desesperanza, la culpa y la vulnerabilidad, especialmente ante la posibilidad de perder la vida o durante los tratamientos, cuando presencian que otras pacientes no logran superar la enfermedad.
Emociones y acompañamiento
Pizano Ramírez destacó que la tanatología permite trabajar estas emociones mediante el acompañamiento, con el objetivo de que las pacientes aprendan a vivir el presente, encuentren herramientas para afrontar el proceso y recuperen parte de su tranquilidad.
Asimismo, subrayó que este apoyo debe brindarse desde el momento en que se confirma el diagnóstico, de manera paralela a las quimioterapias, radioterapias y cirugías, pues las consecuencias de la enfermedad también dejan cicatrices emocionales.

Resistencia a buscar ayuda
La especialista advirtió que todavía existe resistencia a buscar ayuda tanatológica debido a la creencia de que estos servicios están dirigidos exclusivamente a personas que se encuentran en la etapa final de su vida. Sin embargo, aclaró que su propósito también es acompañar a quienes enfrentan una enfermedad y necesitan adaptarse a una nueva realidad.
En Veracruz, instituciones públicas como el ISSSTE, el IMSS y el DIF cuentan con servicios o grupos de apoyo relacionados con la atención psicológica y tanatológica, indicó.
Por ello, llamó a las mujeres diagnosticadas con cáncer y a sus familias a acercarse a estos recursos, al considerar que el cuidado emocional debe formar parte de la atención integral de la enfermedad.
Aunque no precisó una cifra estatal de pacientes atendidas, reiteró que menos de la mitad recurre a este tipo de acompañamiento, por lo que consideró necesario fortalecer la información y sensibilización sobre sus beneficios.