Entre rostros de calaveras, elaborados vestuarios, música y baile, cientos de personas disfrutaron del Tradicional Paseo de Catrinas, que celebró su décima edición en el corazón de Xalapa, como parte de las festividades del Día de Muertos.
La celebración, organizada por la Fundación Sumando Voluntades, comenzó a las 18:00 horas en la esquina de Xalapeños Ilustres y Santos Degollado, en el sector de San José, desde donde partió un contingente multicolor que recorrió las calles del centro de la capital veracruzana hasta llegar a la avenida Manuel Ávila Camacho.
A lo largo del trayecto, las catrinas y los catrines se convirtieron en protagonistas de una fiesta que combinó creatividad, música y tradición. Los vestidos largos, sombreros adornados, maquillajes de calaveras y atuendos inspirados en la muerte dieron vida a una auténtica pasarela callejera.

Una década de celebrar la vida y recordar a los muertos
El recorrido reunió a asociaciones civiles, empresas, instituciones educativas, clubes de baile y marching bands, cuyos integrantes aportaron ritmo y movimiento a una de las celebraciones más vistosas de la temporada.
La música acompañó el paso de los participantes, mientras cientos de asistentes se congregaron a lo largo de las calles para disfrutar del espectáculo y apreciar los detalles de los personajes que desfilaron por el centro histórico.
Entre la alegría de los bailes y el colorido de los disfraces, el Paseo de Catrinas volvió a demostrar que el Día de Muertos no solamente representa una ocasión para recordar a quienes ya partieron, sino también una oportunidad para celebrar la identidad cultural y las tradiciones mexicanas.
Con diez ediciones realizadas, esta iniciativa de la Fundación Sumando Voluntades se ha convertido en un espacio de participación colectiva, donde distintas generaciones encuentran una forma de mantener viva una de las expresiones más representativas de México.
Y es que, por unas horas, las calles de Xalapa dejaron de ser únicamente un espacio de tránsito para transformarse en un escenario donde la muerte lució vestidos elegantes, caminó al ritmo de la música y despertó sonrisas entre los espectadores.