Entre el chipi-chipi, la densa neblina y las calles empinadas, el folclor de Xalapa sobrevive a través de sus relatos populares. Aunque el municipio resguarda entre diez y quince leyendas principales, una de las historias más aterradoras ocurre en los antiguos lavaderos de la avenida Ruiz Cortines, donde vecinos aseguran escuchar los lamentos de la Llorona.
El origen de los lavaderos y el mito nocturno
Antes de la llegada del agua potable y las lavadoras a los hogares, los manantiales de Xalapa funcionaban como centros de reunión diarios. Con el paso del tiempo, estos espacios se convirtieron en escenarios de relatos de terror.

Cuando cae la noche y la neblina cubre la zona, el eco del agua no es lo único que resuena. Juana Hernández Sánchez, vecina del lugar, señala que entre la una y las tres de la madrugada se escucha un lamento ahogado que cambia de distancia de forma repentina. A esto se suma el sonido de alguien que talla ropa con fuerza en los lavaderos de piedra a mitad de la madrugada.
Quienes se asoman por curiosidad describen a una figura femenina con un túnico blanco vaporoso que flota cerca de las tomas de agua. Además, los habitantes locales afirman que, antes de escuchar el característico grito de búsqueda, la temperatura desciende de forma abrupta y los perros del barrio comienzan a aullar sin descanso.
Raíces históricas de la leyenda
El historiador Chuy Campos explica que este mito conecta con antecedentes prehispánicos, como la diosa Cihuacóatl descrita por Bernardino de Sahagún, quien lamentaba la caída de México-Tenochtitlan. Por su parte, el cronista Vicente Espino ubica la consolidación de esta versión xalapeña en la década de los años cuarenta.

Aunque la modernidad redujo el uso cotidiano de estos manantiales, los lavaderos persisten como sitios turísticos y patrimonio histórico. Los habitantes locales mantienen viva la advertencia: si camina tarde por la zona y escucha agua correr donde no hay nadie, la recomendación es apresurar el paso.