La Congregación de El Castillo, ubicada en la zona oriente del municipio de Xalapa, consolida un proyecto de ecoturismo sustentable y conservación ambiental centrado en su patrimonio natural. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la localidad alberga a 6 mil 957 habitantes, quienes se organizan comunitariamente para convertir su cuerpo de agua de aproximadamente 15 hectáreas en uno de los pulmones verdes más relevantes de la región periurbana y en un referente turístico a pocos minutos del centro de la capital veracruzana.

Avistamiento de fauna y oferta recreativa en el humedal
El humedal es un ecosistema clave que sirve de refugio para un rango de entre 100 y 200 especies de aves locales y migratorias. Esta riqueza biológica posiciona a la laguna como un punto estratégico para la fotografía de naturaleza y el avistamiento de avifauna. Para aprovechar de forma sostenible este recurso, prestadores de servicios comunitarios ofrecen recorridos guiados en lanchas de remo y facilitan la práctica de la pesca deportiva de mojarra.

El entorno natural se complementa con palapas de servicio gastronómico regional y senderos perimetrales diseñados para caminatas o rutas de entrenamiento físico que atraviesan sus laderas arboladas. Según datos del Colectivo Tecpán, el origen poblacional de El Castillo se remonta a la década de 1920. Los integrantes de esta organización destacan que consolidar la comunidad como un destino de visita obligada permitirá impulsar el crecimiento económico directo de las familias locales y de los municipios colindantes.

Tradición artesanal, talleres culturales y manejo sustentable
Más allá de sus atractivos ecoturísticos, la congregación mantiene vivas actividades económicas históricas. La fabricación artesanal de ladrillo y la alfarería constituyen dos de las labores productivas más representativas de la zona, donde decenas de familias trabajan diariamente para abastecer a la industria de la construcción en Xalapa y su área conurbada. A la par del sector productivo, la comunidad cuenta con creadores y docentes en disciplinas como teatro, pintura y artes plásticas, quienes imparten talleres continuos destinados a brindar espacios de recreación y formación para la juventud.

Para asegurar la supervivencia y calidad ecológica del manantial y su laguna, ejidatarios y residentes realizan faenas comunitarias periódicas. Estas jornadas de trabajo incluyen la limpieza de las orillas, el retiro de maleza acuática y la reforestación del área periurbana. Con estas acciones coordinadas, la comunidad busca mantener el equilibrio del humedal y garantizar una experiencia de turismo familiar responsable y comprometida con el medio ambiente.