Hay sonidos que anuncian que una batalla terminó, una campana que, para muchos pacientes con cáncer, representa meses de tratamientos, miedo, incertidumbre y finalmente, esperanza., pero hay historias en las que esa campana nunca llegó a sonar.
Para Gris, el cáncer no es solamente una palabra que aparece en las estadísticas, también, es el recuerdo de su mamá. Ella también enfrentó esta enfermedad, luchó, atravesó el miedo y se aferró a la esperanza, pero el cáncer terminó arrebatándole la vida.
Y cuando una persona pierde a alguien que ama, hay algo que nadie puede devolverle. pero quizá sí puede transformar ese dolor en algo que ayude a otros, ¿qué haces con el dolor cuando ya no puedes hacer nada por la persona que perdiste?.

DONANDO ILUSIONES
Griselda Acosta, de la Fundación dona tu cabello, Sofía dona una ilusión, comparte que, "cuando hacíamos los recorridos en los hospitales, recuerdo que ella sufría mucho porque veía a las niñas llorando, porque estaban en tratamiento oncológico y las veía calvas. Y como que eso se me quedó mucho, fue una mujer muy altruista y pues a su memoria hoy, donamos bellas ilusiones".
Sofía dona tu cabello, dona una ilusión, es una fundación que comenzó con una historia de pérdida, pero que decidió hablar de esperanza e ilusión.
Un gorrito puede parecer algo pequeño, pero para quien está atravesando un tratamiento contra el cáncer, puede significar mucho más, puede ser una manera de volver a sentirse cómodo con su propia imagen., puede convertirse en un abrazo cuando el miedo aparece y puede recordarle a alguien que, aun en medio de una enfermedad, no está solo..

De acuerdo con información del Boletín Epidemiológico Federal, con corte a octubre del 2026,Veracruz ocupa el noveno lugar por número de casos notificados por cáncer de mama. Mientras que en cáncer infantil la entidad registra un acumulado de 2,909 casos en el periodo 2005-2024, siendo la leucemia el tipo de cáncer más común en menores.
CRUDA REALIDAD
Pero detrás de cada cifra, de cada historia hay una realidad que alcanza a miles de familias, Roxana Guízar, de la agrupación Mujeres apoyando Mujeres señala, "es lo que ha hecho que esto siga creciendo, también los usos y costumbres. Los señores no quieren que les vean las mamas a las mujeres. En las zonas rurales, de verdad, dicen: o me hago una mastografía o le doy de comer a mis hijos".
Hace diez años, una familia perdió a una mujer, hoy, esa pérdida se ha convertido en una manera de acompañar a otras personas. Quizá eso sea lo más poderoso de ayudar, que a veces no podemos cambiar aquello que nos pasó, pero podemos decidir qué hacemos después.
Y una historia que comenzó con una despedida, hoy intenta provocar algo completamente distinto, una ilusión.