Naolinco le canta a sus muertos entre flores, velas y memoria
Cultura

Naolinco le canta a sus muertos entre flores, velas y memoria

Por: Arturo Arellano
Xalapa
Fecha: 02-11-2026


La noche del domingo 1 de noviembre, las voces de familias y coros acompañaron el recuerdo de los difuntos en el panteón de Naolinco de Victoria. Entre tumbas adornadas con cempasúchil y velas, habitantes y visitantes se reunieron para vivir La Cantada 2026, una de las tradiciones que dan identidad a la celebración de Todos Santos en este Pueblo Mágico.


La luz de las veladoras iluminó los espacios dedicados a quienes ya partieron. Las flores pusieron el color; los alabados y las alabanzas, el sentimiento de una noche en la que recordar también significa cantar.


Frente a las sepulturas, las familias compartieron una expresión de fe que ha pasado de generación en generación. Cada canto estuvo dedicado a la memoria de los ausentes, en un encuentro donde la devoción y el cariño encontraron una misma voz.


El aroma del incienso se mezcló con el de las flores. Alrededor de las tumbas, la presencia de familias enteras dio sentido a la velada: reunirse con los propios, nombrar a quienes faltan y conservar una costumbre que sigue encontrando lugar entre distintas generaciones.


Una herencia que se conserva con la voz


En La Cantada, los alabados son parte central del encuentro. Sus palabras y melodías acompañan a quienes acuden al camposanto y mantienen una forma de honrar a los muertos que los habitantes de Naolinco han recibido de sus mayores.


La celebración también reunió a visitantes que llegaron para conocer esta tradición. Entre ellos y las familias del municipio, el panteón se convirtió en un espacio de convivencia alrededor de la memoria, con las flores y las luces como marco de los cantos.


Fuera del ámbito familiar, la participación de coros y comerciantes formó parte de una jornada que convoca a la comunidad y recibe a quienes buscan acercarse a sus costumbres de Todos Santos.


Así transcurrió la noche del domingo en Naolinco: entre voces, incienso y cempasúchil. Ante las tumbas iluminadas, los cantos dieron presencia al recuerdo de quienes ya no están y volvieron a reunir a las familias en torno a una herencia que permanece viva cada vez que alguien la aprende y la comparte.


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