La producción de la flor de cempasúchil en regiones como Xalapa atraviesa una etapa compleja. El cambio climático, la presión de plagas y el aumento en los costos de los insumos agrícolas generan una crisis constante para los agricultores locales. Aunque el volumen nacional supera las 20 mil toneladas de flor de corte, los márgenes de ganancia de los pequeños productores disminuyen cada año.

Impacto del clima y costos de producción
Las sequías prolongadas, las lluvias torrenciales y las granizadas a destiempo provocan pérdidas directas. En las regiones vulnerables a cielo abierto, la superficie sembrada registra caídas de hasta un 20%. A esto se suman las alzas en los precios de fertilizantes, plaguicidas y fungicidas, materiales indispensables para proteger los cultivos frente a las anomalías climáticas.
A nivel nacional, Puebla lidera la aportación con un rango de 9 mil 600 a más de 17 mil toneladas, lo que representa entre el 66% y el 76% del volumen total. Por su parte, el estado de Veracruz contribuye de forma relevante al aportar 50 mil rollos de esta flor tradicional.

Dentro de territorio veracruzano, las zonas principales de cultivo se concentran en:

Alternativas de resistencia y aumento de precios
Frente al déficit económico, el precio final de la flor aumentó hasta un 50% en las zonas de distribución para compensar los gastos operativos. Sin embargo, los agricultores buscan nuevas alternativas para mantener la actividad vigente y evitar el abandono de los campos.
Entre las opciones de aprovechamiento destacan la apertura de los campos al turismo y la elaboración de productos derivados como atole, dulces y diversos alimentos. Estas iniciativas permiten a las comunidades rurales resistir los efectos negativos del clima y conservar una de las tradiciones más representativas del país.