Redes sociales, el tráfico de animales


El tráfico ilegal de fauna silvestre en Veracruz migró de los mercados tradicionales a plataformas digitales como WhatsApp, Instagram, Telegram y TikTok. Redes delincuenciales capturan ejemplares en zonas selváticas para comercializarlos en internet, con precios que van de los 300 a los 500 mil pesos. Pese a las acciones de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) para eliminar perfiles de venta, la falta de capacidad operativa y de infraestructura en las instituciones de procuración de justicia limita la captura de los traficantes.


Modalidad digital y puntos de distribución en Veracruz

Para evadir los algoritmos de detección en plataformas digitales, los vendedores utilizan claves como "adopción con cuota de recuperación", "mascota exótica disponible", "pajarito verde" o "mono criado a biberón". Una vez pactada la transacción en línea, los municipios de Xalapa, la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y la región Córdoba-Orizaba funcionan como puntos clave para la entrega física de los ejemplares.

La PROFEPA cataloga a Veracruz como una zona estratégica de origen, tránsito y consumo de especies en peligro de extinción. Datos de la Fiscalía General de la República (FGR) señalan a las regiones de Los Tuxtlas, Uxpanapa, Las Choapas y la Cuenca del Papaloapan como los principales focos rojos de captura furtiva.


Veracruz integra la lista de los estados con mayor tráfico de especies en México, junto con Campeche, Chiapas, Tabasco, Yucatán, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Jalisco y Nayarit.


Limitaciones operativas e impunidad

Entre mayo de 2025 y junio de 2026, la PROFEPA identificó 1,119 publicaciones vinculadas al comercio ilícito de fauna en Facebook e Instagram, donde eliminó 640 perfiles y publicaciones, lo que representó una reducción del 57%. No obstante, las investigaciones penalmente efectivas son escasas debido a la prevalencia de cuentas falsas y a la capacidad limitada de la PROFEPA y la FGR para ejecutar ciberpatrullajes con consecuencias penales inmediatas.

Al respecto, el ambientalista Roberto Rodríguez Medrano señaló la complejidad de investigar este tipo de ilícitos en el entorno virtual:

"Quien lo vende, como quien lo compra, están incurriendo en un delito. Ya hay una investigación constante por parte de la fiscalía y estrategias que se definen entre PROFECO y fiscalía para atender esta venta. La venta de mascotas en redes sociales sí es un tema complicado porque llevar a cabo la investigación en perfiles que muchas veces pueden resultar falsos dificulta el proceso".

A la dificultad del ciberpatrullaje se suma la falta de espacio en Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA). Durante las inspecciones oficiales, cuando las autoridades no cuentan con capacidad inmediata de traslado o resguardo, los animales asegurados cautelarmente quedan bajo custodia del propio poseedor mientras concluye el procedimiento administrativo.

Aunque el Artículo 420 del Código Penal Federal establece penas de 1 a 9 años de prisión por traficar o poseer especies protegidas, la mayoría de los casos detectados en internet terminan en la baja de la cuenta o en sanciones administrativas, sin un proceso judicial contra los responsables.


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