Adquirir una tortuga, iguana o serpiente sin conocer sus necesidades puede poner en riesgo tanto al ejemplar como a sus propietarios.
Una tortuga pequeña puede parecer una mascota fácil de mantener. Sin embargo, su tamaño al momento de adquirirla no permite dimensionar por sí solo el espacio, la alimentación y los cuidados que necesitará conforme crezca.
Tener un reptil exige conocerlo antes de adquirirlo

Darwin es un ejemplo. Esta tortuga del desierto de África terminó en Xalapa después de que una familia la adquirió sin considerar cuánto crecería. Su caso muestra por qué la decisión de llevar un reptil a casa debe ir más allá de su apariencia.
Mateo Suárez, de la Facultad de Biología de la UV, señaló que el desconocimiento sobre una especie puede tener consecuencias para ambas partes.
"El manejo de estos no debe de tomarse a la ligera y muchas veces al tomar, o manejar una especie que no conocemos nos estamos poniendo tanto a nosotros en riesgo como al animal que estamos adquiriendo".
En Xalapa se han presentado casos de propietarios que dejaron salir a sus reptiles y no volvieron a verlos, principalmente por desconocimiento sobre su manejo. Dejarles la puerta abierta puede significar perder al animal y dejarlo sin los cuidados que recibía.
El Departamento de Fauna de la Fundación UV proporciona asistencia, alimentación y atención a reptiles que llegan a su cuidado. Estos ejemplares requieren seguimiento, aunque sus necesidades sean distintas a las de las mascotas más habituales.

La estudiante de Biología Daniela Flores explicó que el asoleamiento forma parte de los cuidados de los ejemplares de Dragones Barbudos que atienden, pero requiere vigilancia para evitar que se acaloren. Su testimonio refleja que incluso una actividad aparentemente sencilla exige conocer al animal.
También es necesario ajustar las expectativas sobre la convivencia. El estudiante Pedro Aguirre señaló que los reptiles pueden identificar a quien los alimenta, por lo que recomendó no interpretar su comportamiento como el de otras mascotas.
Esto tampoco significa que todos sean peligrosos. Pablo Cobos, responsable del Departamento de Fauna de la Fundación UV, explicó que la mayoría de las serpientes de Veracruz no son venenosas y que algunas pueden encontrarse en zonas urbanas.
Antes de adquirir un reptil, la decisión debe considerar sus necesidades, su crecimiento y el tiempo que requerirá su cuidado. La longevidad puede representar muchos años de compañía, pero también de responsabilidad.
