A un año del deceso humano, rabia silvestre acecha Zacatecas

Por: Luisangel González Hernández
Zacatecas
Fecha: 28-09-2026

Zacatecas, Zac.- A un año de que Zacatecas registró nuevamente una muerte humana por rabia después de casi cuatro décadas, el virus continúa presente en la entidad. El riesgo sanitario ya no está concentrado en los perros de los entornos urbanos, pues los casos recientes demuestran una circulación vinculada principalmente con la fauna silvestre y el ganado.

El regreso de la rabia humana tras 38 años

De acuerdo con los registros de la Secretaría de Salud de Zacatecas (SSZ), el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) y el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (CENAPRECE), el último caso humano previo en el estado había ocurrido en 1987, época en la que predominaba la rabia transmitida por perros. Tras consolidarse la eliminación de la rabia canina entre 2001 y 2002, y de que México recibiera la validación de la Organización Mundial de la Salud en 2019, pasaron 38 años sin un solo registro.

Sin embargo, en 2025 la enfermedad reapareció de forma letal. El 22 de junio, una adolescente de 17 años originaria de Mezquital del Oro fue atacada por un zorrillo. Al no recibir profilaxis inmediata, la paciente presentó síntomas alrededor de 50 días después e ingresó al hospital el 13 de agosto. La infección se confirmó por laboratorio el 15 de agosto y su fallecimiento se reportó hacia el 25 del mismo mes.

Sobre las acciones preventivas reforzadas a partir de este lamentable suceso, Omar Torres, responsable estatal de Rabia y Otras Zoonosis, indicó:

"A partir de ahí hemos estado obviamente reforzando la vacunación antirrábica en perros y gatos principalmente, ya que pues son las que tenemos mayor contacto, todos tenemos alguna mascota en casa."


Desplazamiento del virus hacia ganado y fauna silvestre

A pesar de la protección en los hogares, la vigilancia epidemiológica demuestra que el principal desafío se desplazó hacia otras especies. Los datos de la SSZ, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y la Secretaría del Campo (Secampo) revelan que entre 2021 y 2025 no hubo contagios confirmados en perros, registrándose únicamente un caso en un gato durante 2022.

En contraste, la contingencia de 2025 documentó siete bovinos positivos a rabia, un equino y el zorrillo asociado al caso humano. La gravedad del brote derivó en 725 bovinos sacrificados clínica y preventivamente, así como en la captura de 52 murciélagos hematófagos. Estos focos rojos se concentraron en los municipios del sur del estado, abarcando Atolinga, Tepechitlán, Tlaltenango, Juchipila y Monte Escobedo.

Respecto a la complejidad de frenar la transmisión en estos entornos, Carlos Gómez Rodríguez, presidente de la Sociedad Zacatecana de Salud Pública, detalló:

"En cuanto a la rabia salvaje es muy difícil, ¿por qué? Porque obviamente estos animales están sueltos en la naturaleza y agarrarlos es muy difícil; se intentó alguna vez y se ha hecho con los quirópteros, con los murciélagos, sobre todo en cuevas."

Esta alerta se mantiene activa. Durante 2026, la Secretaría de Salud estatal ha reportado dos nuevos casos en bovinos ubicados en Atolinga, dando continuidad a los contagios identificados en esa misma región y en Tepechitlán un año antes.


La vacunación y profilaxis como escudos vitales

Ante la persistencia de la enfermedad, la principal barrera de defensa sigue siendo la vacunación masiva. Los registros institucionales, con apoyo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), muestran que en 2023 se aplicaron cerca de 350 mil dosis en perros y gatos. Durante 2024, la cobertura abarcó 328 mil 274 inmunizaciones urbanas y aproximadamente 32 mil 646 dosis bovinas.

Para el año crítico de 2025, la meta en perros y gatos superó las 400 mil dosis, confirmando paralelamente 31 mil 994 aplicaciones en ganado distribuidas en 15 municipios. La intensidad preventiva no ha bajado; para marzo de 2026 ya se superaban las 322 mil dosis aplicadas exclusivamente en animales de compañía.

Advirtiendo sobre la urgencia de actuar tras cualquier contacto sospechoso, Omar Torres enfatizó:

"Si somos agredidos por algún animal de fauna silvestre, ya sea un zorrillo, un coyote, así cualquier tipo de estos animales silvestres, acudamos de inmediato a la atención médica, aquí cuando hay una agresión de este tipo de animales se inicia una profilaxis inmediata."

La vacunación sostenida logró contener durante décadas la transmisión asociada a los perros, pero la circulación en fauna silvestre y ganado obliga ahora a extremar la vigilancia sanitaria en las zonas rurales. Ante una mordedura de un animal salvaje, la atención inmediata y la profilaxis siguen siendo la única diferencia entre una exposición controlable y una enfermedad mortal.



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