Alertan especialistas por consumo excesivo de pan dulce durante el invierno

Por: Luisangel González Hernández
Zacatecas
Fecha: 06-11-2026

Zacatecas, Zac.- Con la llegada de los frentes fríos, el consumo de pan entra en su temporada alta. Sin embargo, esta tradición enfrenta dos realidades críticas: un aumento en los precios de los insumos que asfixia a los productores formales y el riesgo metabólico de un consumo excesivo en un país con altos índices de obesidad.

Encarecimiento e inflación en el pan dulce

El encarecimiento del pan continúa presionando el gasto de los hogares mexicanos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, durante la primera quincena de octubre de 2026 la inflación general anual alcanzó el 3.62 por ciento.

Sin embargo, al comparar los precios de referencia de septiembre de 2025 y septiembre de 2026, el pan dulce registró un incremento del 5.46 por ciento, mientras que el pan blanco aumentó 4.17 por ciento. Ambos superaron la inflación general de septiembre, que fue del 3.45 por ciento.

Sobre las presiones de costos y la competencia informal, Oscar Humberto Mesa Rivera, delegado de CANAIMPA Zacatecas, señaló:

"Sí nos ha estado pegando últimamente porque sí ha habido incrementos, muy leves, pero sí ha habido incrementos y sí nos ha pegado y aún así nosotros no hemos pensado aún en dar un alza al precio (...) mucha competencia desleal que hay, que dan el pan muy barato, pero ellos no pagan impuestos y nosotros sí y por tal no podemos dar un incremento."


Costos locales y presiones del mercado

En Zacatecas, el llamado pan de batalla, que incluye productos como el bolillo, la concha y el polvorón, alcanza actualmente un precio máximo de 13 pesos por pieza, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (CANAIMPA).

El sector identifica a la manteca, el aceite, la harina, el azúcar y el huevo entre los insumos que han presionado sus costos de producción. No obstante, los precios no han aumentado de manera uniforme: durante el último año, el azúcar y el aceite registraron incrementos en las referencias nacionales de consumo, mientras que el huevo presentó una reducción. A pesar de estas variaciones, las panaderías prevén que sus ventas aumenten entre 20 y 30 por ciento durante los últimos meses del año.

Advirtiendo sobre los riesgos a la salud por el sobreconsumo, Clara Cristina Reyna Guzmán, nutrióloga, explicó:

"Cuando hay un exceso de consumo sobrecargamos a nuestro organismo y entonces ponemos a trabajar a algunos de nuestros órganos de más, ejemplo al páncreas que tiene que liberar insulina para poder llevar toda esa glucosa a la células."


Riesgos metabólicos y recomendaciones nutricionales

Aunque el pan forma parte de la alimentación cotidiana, consumir habitualmente grandes cantidades de pan dulce y otros productos ricos en azúcares y grasas puede contribuir al exceso de calorías y aumentar el riesgo de enfermedades crónicas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), más del 75 por ciento de los adultos mexicanos presentaba sobrepeso u obesidad en 2022. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los azúcares libres representen menos del diez por ciento de las calorías diarias, y preferentemente menos del cinco por ciento para obtener beneficios adicionales.

Una pieza de pan dulce puede aportar entre 260 y 330 calorías, dependiendo de su tamaño y preparación, por lo que los especialistas recomiendan moderar su consumo y priorizar alimentos ricos en fibra.

Sobre la moderación en las porciones y frecuencia, la nutrióloga Clara Cristina Reyna Guzmán agregó:

"No es tanto el pan lo que nos va a dañar, sino la cantidad y la frecuencia con la que lo hacemos y además los complementos (...) aproximadamente un pan, pieza regular del que sea tiene aprox. 15 gramos, 3 cucharaditas, entonces digamos que no impacta tanto, impacta si fuera un pan más grande o si nos comiéramos varias piezas."

La temporada invernal empuja el consumo del pan bajo una doble presión: las industrias enfrentan el encarecimiento de sus insumos obligadas a no subir los precios ante la informalidad, mientras la población enfrenta la normalización de altos niveles de azúcar. Contener ambos escenarios demanda fortalecer al comercio formal y promover hábitos donde la alimentación de fin de año no agrave silenciosamente los alarmantes índices de enfermedades crónicas.


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