Zacatecas, Zac.- Zacatecas enfrenta el colapso de sus espacios mortuorios. La saturación de los panteones y el alto costo de los terrenos fuerzan una drástica transformación cultural, consolidando a la cremación como la principal alternativa ante un entierro tradicional que resulta cada vez más inviable para la población.
Saturación total en panteones históricos
Los panteones históricos de la capital zacatecana han alcanzado su capacidad máxima. Según información municipal de 2026, tanto el Panteón de Herrera como el de La Purísima registran el 100 por ciento de ocupación, por lo que los nuevos servicios dependen principalmente de espacios familiares existentes. Por otra parte, Jardines del Recuerdo todavía cuenta con áreas por habilitar, aunque más de seis hectáreas permanecen sin regularización.
Al respecto del mantenimiento de estos recintos, Lupita Flores, directora de Calidad de Vida y Servicios Públicos, señaló:
"Cada una de las criptas, cada una de estos espacios son de las familias, que ellos deben de llevar a cabo la limpieza, nosotros no podemos entrar porque es propiedad privada pero sí pedirles a todas ellas y a todos ellos que nos ayuden para mantener estos espacios limpios."

Inhumaciones y defunciones acumuladas
Entre 2023 y 2025, Zacatecas acumuló 33 mil 320 defunciones registradas de residentes del estado. Sin embargo, no existe en la información analizada un desglose estatal verificable de cuántas personas fueron cremadas o enterradas. Como referencia, el Ayuntamiento de Zacatecas reporta 791 inhumaciones y 116 depósitos de cenizas en sus tres principales panteones, aunque sin precisar el año al que corresponde ese corte.

Altos costos impulsan la cremación
La diferencia entre enterrar e incinerar a una persona en Zacatecas puede representar decenas de miles de pesos. De acuerdo con los rangos de mercado recopilados en el análisis, un funeral con entierro y adquisición de terreno puede alcanzar entre 74 mil y 162 mil pesos, mientras que uno con cremación y nicho funerario se estima entre 40 mil y 84 mil pesos. El terreno, el ataúd y los derechos de inhumación son los principales factores que elevan el costo del entierro.
Advirtiendo sobre el poco tiempo de vida útil que le queda a los espacios actuales, Lupita Flores agregó:
"Tanto Herrera como Purísima ya están al 100 por ciento, ya solamente son los espacios que ya habían sido comprados o que todavía tienen espacios ahí, pero en jardines del recuerdo tiene más o menos como un año, año y medio de vida, entonces sí se tiene que comenzar a verlas condiciones de cuál va a ser la ampliación."
El agotamiento de los recintos municipales impone el desafío de planear nuevas reservas territoriales a largo plazo, demostrando que la cremación ha dejado de ser solo una elección personal para erigirse como la respuesta estructural obligada ante un modelo de sepultura tradicional espacial y financieramente insostenible.