Zacatecas, Zac.- Aunque el pago del impuesto predial es crucial para la supervivencia operativa de los ayuntamientos y la inversión en obra pública, en Zacatecas la realidad es de extremos contrastantes. Mientras municipios grandes recaudan decenas de millones, la falta de modernización y la baja cultura de pago colapsan a los más pequeños.
Fresnillo, impulsado por su economía, proyecta recaudar 40 veces más que los municipios pequeños, acumulando más de 81 millones de pesos. Por otro lado, está la "brecha de cultura": mientras Sombrerete logra una eficiencia casi perfecta (98%) cobrando a mineras, y Jerez se sostiene con el pago migrante (85%), municipios como General Enrique Estrada colapsan con apenas un 30% de cumplimiento, donde la deuda ciudadana supera tres veces al presupuesto anual.
José Luis Guardado Pérez, docente investigador en economía de la UAZ, señala que muchos municipios tienen sistemas "muy atrasados" y no aceptan pagos con tarjetas de crédito/débito ni transferencias, lo cual es un obstáculo directo para el pago.
Burocracia que Desalienta al Ciudadano
Esta falta de modernización se refleja directamente en el sentir ciudadano. Según la Encuesta de Calidad de Gobierno del INEGI, aunque pagar el predial es el tercer trámite más realizado en todo el estado (con casi 96% de frecuencia), es de los que genera menor satisfacción.
Con solo un 86% de aprobación, la experiencia de pagar el predial es peor evaluada que pagar la luz (93.7%), el agua potable (90.9%) o acudir al registro civil (89.5%).
Guardado Pérez subraya que esta baja aprobación se debe a que "el contribuyente tiene que ir a hacer filas, y además de hacer filas, la forma en que funcionan las tesorerías es una forma todavía muy burocratizada que impide que el pago se haga con fluidez y entonces esto desalienta a los contribuyentes a hacer sus pagos".
Los Descuentos como Salvavidas
Ante este escenario, municipios como Guadalupe recurren a las campañas de descuentos de fin de año como salvavidas.
Aunque logran una cobertura de hasta el 75% en los primeros meses del año, recaudando cerca de $88 millones anuales, a estas fechas aún arrastran una morosidad del 25%.
Marco Antonio Vázquez Solís, subsecretario de Ingresos de la Tesorería Municipal de Guadalupe, confirma el impacto de los incentivos: "Esto obviamente sí nos ayuda bastante a cerrar las finanzas sanas que hasta el momento se llevan en Guadalupe, sí se incrementa la recaudación estos meses porque sí viene bastante gente".
Aunque los descuentos de hasta el 100% en multas y recargos logran atraer flujos de efectivo y sanear parcialmente las finanzas al cierre del ejercicio, la realidad estructural persiste: por más incentivos temporales que se ofrezcan, la cartera vencida sigue siendo un lastre pesado que impide la inversión en infraestructura pública en la mayoría de los municipios zacatecanos.