Zacatecas, Zac. Una iniciativa presentada ante el Congreso del Estado busca actualizar las reglas de atención en salud mental y adicciones, con un modelo más cercano a las comunidades y basado en los derechos humanos.
La iniciativa de Ley de Salud Mental y Adicciones del Estado de Zacatecas plantea cambiar la forma en que se atienden los problemas de salud mental y las adicciones.
El proyecto propone dejar atrás un modelo centrado principalmente en hospitales psiquiátricos y avanzar hacia una atención comunitaria, preventiva, integral y cercana a las personas y sus familias.
La propuesta reconoce la salud mental como parte fundamental del bienestar y establece que todas las personas deben tener acceso a servicios de atención sin discriminación.
Uno de los principales objetivos es que la atención psicológica y psiquiátrica no se concentre únicamente en hospitales especializados.
La iniciativa plantea fortalecer el primer nivel de atención, los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones y los hospitales generales, para facilitar la detección temprana, el tratamiento y la rehabilitación.
En Zacatecas actualmente existen siete Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones, ubicados en los municipios de Zacatecas, Fresnillo, Río Grande, Loreto, Nochistlán, Tlaltenango y Concepción del Oro.

El proyecto establece diversos derechos para quienes reciben atención por problemas de salud mental o adicciones.
Entre ellos destacan el derecho a recibir un trato digno y sin discriminación, contar con información clara sobre su tratamiento, participar en las decisiones relacionadas con su atención y otorgar o rechazar un tratamiento mediante consentimiento informado.
También se plantea que las personas puedan recibir atención lo más cerca posible de su comunidad y mantener la confidencialidad de su información.
La iniciativa establece que el internamiento deberá ser una medida de última instancia y por el tiempo estrictamente necesario.
De acuerdo con el proyecto, se busca evitar que una persona sea internada por problemas familiares, sociales, laborales o de vivienda. También se prohíben prácticas como el aislamiento prolongado, los tratos crueles o degradantes y el uso de la contención como castigo.
En el caso de niñas, niños y adolescentes, se plantea privilegiar las alternativas comunitarias y, cuando exista una justificación clínica para internarlos, que la atención se realice en hospitales generales o pediátricos.
La propuesta contempla acciones específicas para el sector educativo, al incorporar contenidos sobre salud mental y prevención de adicciones en los programas educativos, así como fortalecer la detección temprana de problemas emocionales.
También se contemplan acciones para prevenir el acoso escolar, la violencia, las conductas suicidas y el consumo problemático de sustancias.
El personal docente y directivo recibiría capacitación para identificar señales de alerta y brindar primeros auxilios psicológicos o canalizar a las y los estudiantes hacia los servicios correspondientes.
La iniciativa dedica un apartado específico a la prevención y atención del suicidio. al fortalecer la capacitación del personal de salud y de quienes atienden situaciones de crisis, mantener protocolos de atención y desarrollar campañas permanentes de sensibilización.
Las personas que hayan realizado un intento de suicidio, así como sus familiares, tendrían derecho a recibir atención con confidencialidad y sin revictimización.
En los casos que involucren a niñas, niños o adolescentes, se establece la obligación de dar aviso a las autoridades encargadas de proteger sus derechos.

El proyecto también contempla una atención prioritaria para grupos que pueden enfrentar mayores riesgos, entre ellos niñas, niños y adolescentes, mujeres, personas adultas mayores, personas con discapacidad, personas en situación de calle o pobreza, migrantes y víctimas de violencia.
La intención es que los servicios consideren las necesidades particulares de cada grupo y reduzcan las barreras que dificultan el acceso a la atención.
La propuesta crea un Consejo Estatal de Salud Mental y Adicciones, encargado de coordinar acciones, proponer políticas públicas y evaluar programas relacionados con la salud mental y las adicciones.
También se contempla la creación de Consejos Municipales para acercar la coordinación y las acciones preventivas a las comunidades.
La iniciativa involucra a autoridades de salud, educación, justicia, seguridad, desarrollo social, juventud, discapacidad y otros sectores, además de instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil.
La propuesta busca armonizar la legislación de Zacatecas con los cambios realizados a nivel nacional en materia de salud mental y adicciones desde 2022.
El proyecto señala que esta actualización es necesaria ante la transición hacia un modelo comunitario y la necesidad de fortalecer la prevención, la atención de las adicciones, la prevención del suicidio y la protección de los derechos humanos.
La iniciativa fue elaborada con la participación de organizaciones civiles, especialistas, académicos y servidores públicos mediante foros y reuniones de trabajo realizados durante 2025.
En caso de avanzar en el Congreso del Estado, la nueva legislación establecería las bases para que la salud mental y la prevención de adicciones tengan una atención más cercana, accesible y coordinada en Zacatecas.