Zacatecas, Zac.- Zacatecas se mantiene como uno de los principales productores de lechuga en México, aportando materia prima fundamental para la exportación nacional. Sin embargo, recientes alertas sanitarias emitidas en Estados Unidos por brotes de infecciones gastrointestinales han puesto a prueba los protocolos de inocuidad en el estado, generando medidas precautorias masivas que impactan directamente la cadena de suministro agropecuaria y la economía de los productores locales.
Producción nacional y posición del estado
Hasta el 31 de mayo del 2026, la producción agrícola de riego y temporal de lechuga en México alcanzó las 215 mil 714 toneladas, de acuerdo con la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. Actualmente, Sonora lidera en el país como el principal productor con 52 mil 367 toneladas. Le siguen Guanajuato con 42 mil 138, Baja California con 34 mil 493, Aguascalientes con 32 mil 669 y Puebla con 23 mil 322 toneladas. Zacatecas se posiciona como la sexta entidad que más produce esta hortaliza a nivel nacional, registrando un volumen reciente de 8 mil 596 toneladas.
Al respecto del rigor con el que se trabaja en el campo local, Jesús Pilo Ortiz, productor de lechuga, detalla las acciones implementadas:
"Nosotros aquí estamos en los programas de inocuidad, tenemos los registros dónde nos vienen a revisar (...) cada vez nos van a tocar, antes estábamos dos veces por año, pero ahora ya es cada mes, ahora con el problema que hay, cada vez nos van a estar revisando."
Blindaje sanitario y cero casos de contaminación
Para respaldar su participación en este mercado, el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Zacatecas (Cesavez), junto a organismos como Cofepris y Senasica, mantiene un estricto blindaje sanitario sometiendo a auditoría más de 365 hectáreas comerciales. Esto abarca más de 500 unidades de producción en los municipios de Loreto, Noria de Ángeles, Villa de Cos y Villa Hidalgo. Estas revisiones exigen Buenas Prácticas Agrícolas, como el riego por goteo con agua de pozos profundos y pruebas de laboratorio constantes. Tras el brote de ciclosporiasis registrado en Estados Unidos a mediados de este año, se realizaron muestreos exhaustivos que confirmaron cero casos de lechuga contaminada en los campos zacatecanos.
Sobre la naturaleza de esta enfermedad y la situación de la entidad, Mario Rodríguez Quiroz, gerente del Cesavez, explica:
"Este parásito tiene ciertas peculiaridades y hablando del caso específico con el caso reportado en Estados Unidos, es algo que se le ha asociado como principal ocasionante, el ocasionante de esta enfermedad y en Zacatecas hasta el momento no ha sido ligado directamente con este tipo de brotes."

Exportación y el impacto del retiro masivo
A pesar de mantener los campos libres de patógenos, el mercado global resintió el impacto. Datos de la Secretaría de Economía y el Consejo Nacional Agropecuario señalan que México es el tercer exportador mundial de esta hortaliza, con un volumen de 261 mil toneladas anuales valuadas en 552 millones de dólares. Zacatecas aporta indirectamente cerca de 100 mil toneladas de materia prima a las grandes empacadoras del país. Ante la alerta sanitaria, las empresas exportadoras ejecutaron un retiro voluntario masivo, cancelando y sacando del mercado toda la lechuga distribuida en Norteamérica entre el 29 de junio y el 16 de julio de 2026. Esta medida obligó a retirar lotes de quince estados en la unión americana y paralizó suministros, repercutiendo económicamente en los productores primarios.
Para mitigar los riesgos, Rodríguez Quiroz enfatiza el trabajo continuo que se realiza con los agricultores locales:
"El proyecto de inocuidad agrícola tiene un alcance estatal dentro de los municipios que se atienden dentro de esta estrategia (...) este programa tiene la finalidad de apoyar a estos productores en la asesoría técnica, toma de muestra y capacitación para la implementación de buenas prácticas agrícolas."
Para entidades como Zacatecas, mantener y comprobar rigurosamente la efectividad de sus protocolos de inocuidad representa el único mecanismo viable para proteger tanto la salud del consumidor final como la estabilidad comercial de un sector primario del cual dependen miles de empleos directos en la región.