Entre calaveritas de colores, figuras de azúcar y recuerdos familiares, los alfeñiques forman parte de los dulces tradicionales que acompañan las celebraciones del Día de Muertos. En La Piedad, estas piezas llaman la atención durante la temporada, cuando las familias buscan elementos para decorar sus ofrendas y conservar las costumbres que han pasado de generación en generación.

Una tradición con raíces de distintas culturas
La palabra alfeñique tiene origen árabe y se utiliza para nombrar una preparación dulce de azúcar moldeable, con la que se elaboran distintas figuras. Su historia en México se relaciona con la llegada de técnicas europeas de confitería durante la época colonial, que se incorporaron a las costumbres locales.
Antes de la llegada de los españoles, los pueblos mesoamericanos ya elaboraban figuras comestibles con ingredientes como el amaranto y la miel para sus prácticas ceremoniales. Con el paso del tiempo, estas expresiones y las técnicas de elaboración de dulces dieron lugar a distintas manifestaciones de la dulcería tradicional mexicana.

Figuras que acompañan las ofrendas
Calaveritas, animales y otras figuras destacan por sus formas, colores y detalles. Aunque durante esta temporada también se encuentran dulces elaborados con chocolate y amaranto, las piezas de azúcar conservan un lugar especial entre los elementos de la dulcería tradicional.

En las ofrendas, las calaveritas forman parte de los elementos que representan la relación de las familias mexicanas con la muerte y el recuerdo de sus seres queridos. Su presencia, junto con las fotografías, las flores, las veladoras y los alimentos, contribuye a mantener viva una celebración en la que la memoria ocupa un lugar central.
Una tradición que se hereda en familia
Detrás de estos dulces también existen historias familiares y conocimientos que pasan de una generación a otra. Es el caso de Erika Rizo Navarro, comerciante de La Piedad, que proviene de una familia dedicada a la elaboración de alfeñiques.

Su acercamiento a estas figuras está ligado a una tradición familiar que ha encontrado continuidad en las celebraciones del Día de Muertos. Esta herencia representa una conexión con el trabajo artesanal y con las costumbres que cada año regresan a los hogares mexicanos.
Erika compartió detalles sobre las figuras que forman parte de esta tradición y explicó cuáles son las más representativas de la temporada, así como las preferencias de quienes buscan estos dulces para sus celebraciones.
De esta manera, su actividad también contribuye a acercar estas expresiones de la dulcería tradicional a nuevas generaciones y a mantener presente una costumbre que forma parte de la identidad cultural mexicana.

Entre azúcar, colores y recuerdos, los alfeñiques siguen ocupando un lugar especial en el Día de Muertos. Más allá de su apariencia, estas figuras representan una tradición que reúne historia, trabajo familiar y memoria, y que continúa encontrando un espacio en las ofrendas de quienes mantienen viva la costumbre de recordar a sus seres queridos.