En diversas ciudades del país, los grandes fraccionamientos y unidades habitacionales enfrentan un fenómeno que deteriora su entorno: el abandono de viviendas. Entre las principales causas se encuentran problemas económicos de los propietarios, migración hacia otras zonas o al extranjero, procesos legales sin resolver y la falta de servicios básicos que desincentivan la ocupación.
En La Piedad, Michoacán, el fraccionamiento Villas de La Loma es un claro ejemplo de esta problemática. De acuerdo con datos recientes, en este asentamiento habitan alrededor de 4,164 personas, distribuidas en aproximadamente 2,100 casas. Sin embargo, el total de viviendas construidas ronda las 4,000, lo que significa que casi el 40% se encuentran deshabitadas o en completo abandono.
Una vecina del lugar señaló que muchas de estas casas vacías son utilizadas por personas que ven en ellas la oportunidad ideal para realizar actividades ilícitas: desde robos y consumo de drogas, hasta prostitución y otras prácticas delictivas. Varias han sido vandalizadas, presentando daños estructurales y acumulando basura, lo que genera un ambiente de hostilidad y precariedad para quienes sí habitan la zona.
Esta situación no solo perjudica la imagen y el valor de las propiedades, sino que también incrementa la percepción de inseguridad. En un estado donde la violencia y los delitos ya representan un reto diario, lugares con estas características hacen que el problema se sienta mucho más cercano para la comunidad.
Ante este panorama, vecinos del fraccionamiento hacen un llamado urgente a las autoridades municipales y estatales para que tomen cartas en el asunto. Piden implementar acciones concretas que permitan recuperar estos espacios, evitar que sigan siendo refugio de actividades ilícitas y, sobre todo, garantizar la seguridad y tranquilidad de las familias que aún habitan en la zona.