Con proteínas vegetales, fibra y minerales, el amaranto es un alimento ancestral que puede incorporarse en preparaciones dulces y saladas. En La Piedad, sus tradicionales barras forman parte de los productos que se encuentran en el mercado municipal.

Las barras de amaranto conocidas como alegrías son una de las formas más populares de consumir esta semilla en México. Sin embargo, detrás de este dulce tradicional hay un alimento con una larga historia y propiedades nutricionales que permiten aprovecharlo más allá de las preparaciones dulces.
Este 15 de octubre, en el marco del Día Nacional del Amaranto, destaca la importancia de recuperar el consumo de un ingrediente que formó parte de la alimentación de los pueblos mesoamericanos y que continúa presente en la gastronomía mexicana.

Un aliado para la digestión
Además de su aporte de proteínas vegetales y minerales como hierro, calcio y fósforo, el amaranto contiene fibra, un componente importante para favorecer el funcionamiento intestinal.

Nelson Hernández, nutriólogo del Centro de Salud de La Piedad, destacó que el amaranto contiene fibra, lo que favorece la digestión y contribuye a prevenir el estreñimiento. Además, señaló que es un alimento libre de gluten.
"Nos ayuda mucho en la digestión, porque contiene fibra, favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento. Además, es un cereal libre de gluten", explicó.
El amaranto no contiene gluten de forma natural, por lo que puede ser una alternativa para quienes necesitan evitar esta proteína. Entre ellas están las personas con enfermedad celíaca, una condición en la que el consumo de gluten daña el intestino delgado. En estos casos, es importante revisar que el producto esté etiquetado como libre de gluten y que no se haya contaminado durante su elaboración.
¿Cómo se puede consumir el amaranto?
Aunque las alegrías son una de sus presentaciones más conocidas, esta semilla puede incorporarse en diferentes preparaciones para diversificar la alimentación cotidiana.

Entre las opciones están añadir amaranto reventado a la fruta, el yogur o la avena; utilizar harina de amaranto en panes y galletas, o incorporarlo en granolas, atoles y otras recetas. También puede combinarse con ingredientes salados, de acuerdo con las preferencias de cada persona.

Otra posibilidad está en sus hojas tiernas, que también son comestibles y se consumen como verdura. En distintas regiones de México se conocen como quintoniles y forman parte de la diversidad de quelites presentes en la cocina tradicional.

En La Piedad, las barras de amaranto pueden encontrarse en el mercado municipal, donde se conocen popularmente como alegrías. Aunque son una alternativa para disfrutar este alimento, conviene considerar que su contenido de azúcar depende de los ingredientes que se agreguen durante su preparación, como miel o piloncillo.

Una semilla con historia mexicana
El amaranto ha acompañado la alimentación de los pueblos de Mesoamérica desde tiempos prehispánicos. Su cultivo y aprovechamiento forman parte de los conocimientos agrícolas y culinarios que se han transmitido entre generaciones.

Se conocen alrededor de 70 especies de amaranto en el mundo, aunque no todas se utilizan para la alimentación; algunas se consideran malezas y otras se cultivan por sus semillas u hojas.
La conmemoración del Día Nacional del Amaranto invita a reconocer tanto su importancia cultural como sus posibilidades en la alimentación actual. Más allá de las tradicionales alegrías, incluirlo en distintas preparaciones permite recuperar un ingrediente ancestral y aprovechar sus nutrientes dentro de una dieta variada y equilibrada.