Septiembre abre una cadena de gastos hasta enero
Septiembre no solo abre la temporada de celebraciones, también puede marcar el inicio de varios meses de gastos extraordinarios para las familias. Entre las Fiestas Patrias, reuniones sociales, posadas, Navidad y Año Nuevo, el presupuesto puede enfrentar una presión constante, por lo que especialistas en finanzas recomiendan comenzar desde ahora a organizar los recursos para evitar que los festejos terminen trasladándose a las deudas de los primeros meses de 2027.
Ana Soria, especialista en finanzas, señala que una de las principales medidas consiste en identificar desde septiembre cuáles son los compromisos económicos que vienen y establecer un límite para cada uno. La recomendación aplica tanto para las reuniones familiares como para regalos, cenas, viajes y otros gastos asociados con el cierre del año.
El primer desembolso importante puede llegar con las Fiestas Patrias. Para 2026, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR) estima una derrama económica de 39 mil 600 millones de pesos entre el 13 y el 16 de septiembre, 5.5 por ciento más que lo registrado en 2025. El organismo señala que alrededor de cuatro millones de unidades económicas se beneficiarán del consumo relacionado con estas celebraciones.
Aunque la derrama corresponde al gasto nacional y no representa lo que cada familia desembolsará, permite dimensionar el movimiento que generan estas fechas. En 2025, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) calculó que organizar una reunión de 10 personas en casa podía alcanzar los 7 mil pesos, al considerar alimentos, bebidas, decoración y música.
A partir de septiembre, el reto puede estar menos relacionado con un solo festejo y más con la acumulación de compromisos durante los siguientes meses. Por ello, Soria plantea considerar dentro del presupuesto los gastos que ya se conocen y reservar una cantidad específica para aquellos que suelen surgir de manera inesperada.
Entre las medidas sugeridas se encuentra evitar utilizar crédito para cubrir gastos que pueden planearse con anticipación, comparar precios antes de comprar y establecer prioridades. También resulta conveniente definir cuánto dinero se puede destinar a reuniones y regalos sin afectar pagos básicos como alimentación, vivienda, transporte o servicios.
En las reuniones familiares, compartir el costo también puede reducir la presión sobre una sola persona, por lo que recomienda organizar con anticipación la participación de los invitados y distribuir los alimentos o bebidas entre quienes acudirán a la celebración.
El objetivo no es reducir las celebraciones, sino evitar que los gastos de una noche comprometan el presupuesto de varias semanas. Con el cierre del año todavía por delante, comenzar a separar dinero desde septiembre puede permitir que las familias lleguen a diciembre con mayor margen para enfrentar los compromisos habituales de la temporada.