El avance educativo de los jóvenes mexicanos de 18 a 24 años ha mostrado un retroceso preocupante.
Según el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la proporción de jóvenes que logran superar el nivel educativo promedio pasó del 72% en 2016 al 67% en 2024, una caída que refleja problemas en comprensión lectora y habilidades básicas.
El estudio señala que la movilidad educativa descendente, es decir, los jóvenes que alcanzan menor escolaridad que sus padres, pasó del 18% al 21% en el mismo periodo.
En total, 33% de los jóvenes no logró superar la escolaridad de sus progenitores en 2024, a pesar de que la escolaridad promedio nacional aumentó ligeramente. Esto significa que uno de cada tres jóvenes podría estar quedándose atrás en comparación con sus padres.
El problema se agrava con el aumento del analfabetismo funcional, que ocurre cuando una persona sabe leer y escribir, pero no comprende lo que lee ni puede usar la información para tomar decisiones. Este fenómeno limita el desarrollo académico y profesional, y abre la puerta a la desinformación y la manipulación de la información.
Por ejemplo, un estudiante que no entiende un texto sobre salud pública podría seguir consejos incorrectos sin darse cuenta.
Según datos del INEGI, en 2016, el 3.3% de la población entre 25 y 64 años nunca asistió a la escuela, y el 11.3% tenía la primaria incompleta. Además, la esperanza de escolaridad a nivel nacional aumentó apenas de 13.4 años en 2022 a 13.5 años en 2024, un incremento muy limitado frente a las necesidades educativas del país.
El rezago también se refleja en los niveles de lectura. Niños de quinto y sexto grado leen al nivel de alumnos de primero o segundo de primaria y no comprenden lo que leen. A nivel de bachillerato, 55.4% de los estudiantes tienen habilidades lectoras insuficientes o elementales, mientras que sólo 12% alcanza comprensión adecuada, cifras que se ubican entre las más bajas del mundo.
Otro factor que incide en esta brecha educativa son las transferencias gubernamentales, que han disminuido entre los hogares más vulnerables. En 2016, los hogares con padres de menor escolaridad recibían 50% de los apoyos educativos, cifra que cayó a 25% en 2024. Esto obliga a muchas familias a priorizar gastos cotidianos como alimentación y relegar la inversión en educación.
A nivel mundial, la UNESCO estima que más de 754 millones de adultos mayores de 15 años carecen de habilidades básicas de lectura y escritura, siendo dos tercios mujeres. En México, la cifra alcanza el 4.7% de la población, lo que demuestra que, pese a avances parciales, la educación sigue enfrentando grandes desafíos.